3 pasos para trabajar en tu paz interior, según los perros

3 pasos para trabajar en tu paz interior, según los perros

Hace algunos años creía que tener un perro era una responsabilidad muy grande porque no puedes manejar tu tiempo fuera de casa, tienes que compartir tu espacio y tu dinero con otra ser (en mi caso perruno) y no me sentía preparada para enfrentar esa responsabilidad. Sin embargo, como todo en la vida sucede cuando nos corresponde y cuando estamos preparados, un día ella me buscó y me hizo ir a recogerla a dos horas de mi ciudad con la sorpresa que cuando llegué a su rescate y llevaba su nombre listo para ponerle, ya se llamaba así. “Isis” fue el nombre que las dos elegimos y sin conocernos antes ni saber nada la una de la otra nuestra historia comenzó allí.

Han pasado dos años y medio donde ella ha sido quien más me ha enseñado a mí. Todo el mundo te dice que debes educarlos y que tú mandas en la casa, y aunque estos son formalismos que debes hacer para que tengas una sana convivencia, ella ha sido mi gran maestra de amor. Ese ser que día a día se conecta conmigo en una sola mirada y quien vive a mi lado lo que es el amor puro y sincero. Muchas veces pedimos alguien a quien amar desde la necesidad de amar y ser amados, desde nuestros miedos, sin embargo eso no lo vamos a lograr si no nos amamos primero a nosotras mismas y entendemos que el amor puro y transparente es el que da sin exigir, el que mira los ojos del alma, que entiende que el otro ser humano está en su proceso de evolución, respeta y comparte su camino.

Estas son las tres cosas que me ha enseñado Isis, y que tú también las puedes aplicar para ti:

Vive el presente.

Isis espera el momento perfecto para hacer sus actividades que tanto ama, lo simple y sencillo de jugar con una pelota para ella es el plan, así que cuando vamos por la calle y tenemos nuestras salidas diarias solo quiere jugar, es feliz, corre como loquita por todo lado con su pelota y al observarla ser feliz me detengo a imaginar que pasaría si todos los humanos viviéramos como ellos, absolutamente felices en el momento presente. Si hay que comer lo hacen y lo disfrutan, si están en casa te contemplan y lo disfrutan, si están en el parque igual. Entonces si desarrollamos la capacidad de ser como ellos y disfrutar todo en nuestro día a día, hacemos algo que se llama meditar, que es tan sencillo como estar PRESENTE. Vivir el aquí y el ahora y entender que éste es el único instante que vale y que tenemos. No perdamos tiempo en tener nuestra atención en el pasado que ya se acabó o en un futuro que tal vez nunca exista. Es simple, todo lo que hay está acá, mientras lees esto.

Amar sin condiciones.

Esto aunque lo hemos escuchado de mil maneras nos resulta poco fácil cuando estamos en la realidad parados frente al otro y descubrimos que hay cosas que no nos gustan. Quisiéramos que las relaciones fueran de la manera, en que según nuestro sistema de creencias, deberían ser, sin embargo si algo sabe hacer un perro es amar sin esperar nada a cambio. Cuando lo miras a sus ojos no lo ves a él, ves su alma que te grita que todos somos iguales, que todos somos un universo entero y perfecto que vino a este mundo a nada más que ser felices. Si por un instante nos diéramos la oportunidad de mirarnos entre humanos de la misma manera, sin juzgar, sin controlar, sin títulos que nos definan realmente encontraremos la grandeza que habita en cada uno de nosotros. Dicen que una mirada vale más que mil palabras y aunque Isis no me dice nada, sólo con verla sé todo lo que me quiere decir porque la conexión de almas va más allá de decir lo que el otro quiere oír solo para aparentar o querer ser aceptado.

Si algo puedes empezar a hacer ahora mismo es mirar con los ojos del alma a los demás y entender que todos somos uno, que nuestro interior es más bello que nuestro exterior y que allí todo es perfecto porque es el lugar donde se encuentra nuestro potencial. Mírate ya mismo al espejo y contempla tu alma y tu belleza interior. Es por eso que para los animales todos los humanos somos hermosos, porque ellos miran nuestro corazón.

Perdonar.

Cuantas veces has regañado a tu perro y en respuesta te bate la cola o te lame? Bueno pues este es nuestro caso también. Como en toda relación pasan cosas que no te gustan lo cual es totalmente normal. Lo que no es normal es que nos enganchemos buscando querer tener la razón sin escuchar la posición del otro o sin aceptar que por el simple hecho de ser diferentes tenemos creencias diferentes y puntos de vista diferentes. Y es así como pasan horas, días, meses y hasta más que en ocasiones hacen que las relaciones interpersonales se terminen porque sencillamente no estuve de acuerdo con lo que me dijiste o me hiciste. No se trata de aguantar todo y menos si esto pasa por encima de nuestros principios y valores, de lo que se trata es de aceptar que podemos fallar, entender la posición del otro y continuar sabiendo perdonar al otro. El perdón es tan simple como soltar la situación, de qué te sirve engancharte queriendo tener el control y la razón, haciéndote un mal rato y perdiendo la oportunidad de estar en el momento presente con felicidad y tranquilidad por una situación externa a ti?. Aunque nosotros no reaccionamos como lo hacen los perritos, si podemos soltar el control y no darle poder a la situación. De esta manera hacemos algo que es más valioso y se llama vivir en PAZ INTERIOR.

Ahora que hemos aprendido tanto juntas, puedo decir que es verdad que el maestro llega cuando el alumno está preparado, que todo en este mundo tiene una sincronía perfecta y aunque muchos maestros llegan a darnos una lección y se van porque ya cumplieron su misión en nuestras vidas, otros como ella permanecen y se quedan el tiempo que sea necesario.

Si quieres vivir como solo ellos lo saben hacer, pon en práctica esto en tu vida y verás la diferencia. Y para conocer a mi maestra peluda que hoy me acompaña en las sesiones personales, no dudes en agendar para que juntas te ayudemos a sacar lo mejor que habita en ti.



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