4 razones por las que no te dejes dejar vencer por los fracasos

4 razones por las que no te dejes dejar vencer por los fracasos

La gratitud es una de las mejores cualidades de la vida porque nos permite estar presentes en el momento, disfrutando cada minuto de nuestras vidas, pero ¿Qué pasa durante esos momentos que no son disfrutables, sino más bien de sufrimiento? ¿Ahí sí es justo que nos desconectemos un poco? Responderemos la segunda pregunta primero: no, en los momentos de angustia, tristeza o caídas tampoco debemos ausentarnos de lo que está ocurriendo.

Todos los momentos por los que pasamos son necesarios para moldearnos en la persona que queremos ser si estamos dispuestos a que eso ocurra. Si no estás de acuerdo con este concepto porque crees que las cosas que nos pasan son debido al destino, o que los problemas son castigos que Dios nos envía por haber pecado, es necesario que leas este artículo tratando de tener la mente abierta para que puedas comprender cada uno de los principios que encontrarás a continuación.

A veces se nos hace mucho más sencillo quejarnos por los problemas que nos ocurren en vez de tratar de aprender de ellos. También hay otro grupo de personas quienes tratan de centrarse en la objetividad de las situaciones y no se permiten el tiempo de sentir las emociones que necesitan experimentar.

Esto tampoco es positivo porque cuando reprimimos nuestras emociones nos estamos haciendo daño tanto física como emocionalmente. Las emociones están para sentirlas, así que está bien que luego de un fracaso sientas frustración, tristeza o hasta rabia. Lo que no está bien es que dejes que esas emociones se apoderen de ti hasta el punto de llegar a convertirse en tu estado de ánimo.

Cuando dejas que la resignación y la tristeza que puedes sentir después de un rechazo o una caída se mantengan, actuarás en base a ellas y tus acciones estarán fuertemente marcadas por la predisposición a la derrota y la guardia baja. Este tipo de comportamiento no te funcionará para recuperarte, así que lo más saludable es que te permitas llorar y drenar todas esas emociones en un periodo que consideres suficiente, para luego secarte las lágrimas y afrontar tu siguiente reto de manera entusiasta.

Como somos seres emocionales, es normal tener sentimientos negativos cuando algo no ocurre de la manera en que lo habíamos planeado. Sobre todo, cuando hemos invertido tiempo, esfuerzo y energía es eso que no salió bien, pero lo peor que podemos hacernos a nosotros mismos es dejar de intentar o resignarnos luego de las derrotas.

Si crees que no vale la pena y ya has decidido tirar la toalla definitivamente, mira a continuación algunas de las razones por las cuales no debes dejar que esa experiencia tumbe tu ánimo y tus ganas de seguir avanzando:

1.- El fracaso no te define: esa es solo una de las etapas por las que todos debemos pasar en algún momento de nuestras vidas. Quizá pienses que sería mejor lograr todo sin tener que experimentar esos bajones, pero la verdad es que sin ellos dejaríamos de obtener importantes lecciones en diferentes ámbitos.

No importa la cantidad de veces que fracases, eso no te define, lo que te define es las ganas que tengas de seguir adelante, levantándote después de cada caída y volviendo al ruedo con información y ánimos renovados para afrontar los retos desde otro punto de vista.

Tampoco es necesario que te compares con otras personas. Cada quien tiene procesos distintos por los que debe pasar para lograr alcanzar sus metas. Si tienes un compañero de trabajo al que siempre le va bien y parece no tener ningún tipo de problema profesional, no te compares con esa persona. Lo que debes hacer es prestar atención para conocer cuáles son esas cosas que él hace que lo llevan a triunfar.

La única persona con la que debes compararte es contigo mismo y si consideras que tu “yo del pasado” tuvo más aciertos, trata de recordar qué es lo que estabas haciendo en ese momento y cuáles fueron las estrategias que hicieron que alcanzaras el éxito. Además, esos aciertos que tuviste en tu pasado pueden motivarte para lograr las cosas que te propongas en el presente y superarte a ti mismo

2.- A veces se requieren varios intentos: si te cansas de intentar luego de tu primero, segundo o tercer fracaso será muy difícil que descubras tu verdadero potencial. Esto no quiere decir que debas quedarte estancado en una sola idea, puedes cambiarla, mejorarla y renovarla, así como tus fuerzas. Lo que no puedes cambiar es las ganas de tener éxito así todo parezca estar es tu contra.

Existen múltiples historias conocidas acerca de todas las veces que grandes empresarios de hoy en día tuvieron que intentar para alcanzar el éxito que ahora tienen. Entre ellos podemos nombrar a Milton Hershey (el creador de a popular marca de chocolates), J.K Rowling (la escritora de la saga Harry Potter), Steve Jobs y Bill Gates. Aparte de ellos hay muchos más cuyas historias no se han hecho tan conocidas, pero eso no quiere decir que sean menos importantes o inspiradoras.

3.- Eres capaz de dar más: otra de las razones por las que no debes dejar que el fracaso te haga resignarte y parar es porque hay mucho más dentro de ti, solo debes estar dispuesto a esforzarte para sacarlo a la luz.

Quizá la forma en que lo has hecho hasta ahora no ha sido la manera correcta, pero eso no significa que eso es todo lo que tienes para dar. Siempre tienes la oportunidad de seguir creciendo, retándote, de adquirir nuevos conocimientos así que es una lástima que dejes de tratar solo porque no te crees capaz de seguir adelante luego de uno o múltiples fracasos. Ten presente que una de las cualidades más importantes que necesitas para ser exitoso en la vida es la cualidad de creer en ti mismo.

4.- Las equivocaciones te dan aprendizaje: por último, pero no menos importante, algo que nadie te puede quitar con respecto a los fracasos son las lecciones aprendidas a través de la experiencia. Puede que en este momento estés viendo el panorama gris, pero si te permites el tiempo de analizar lo que ocurrió podrás notar el aprendizaje, lo que evitará que vuelvas a tropezar con la misma piedra.

Muchas veces los fracasos son necesarios para que puedas tomar medidas efectivas en situaciones por las que pasarás en el futuro y puede que en el momento que ocurra (cuando estás en medio de la emoción negativa) no lo logres ver, pero más adelante definitivamente sabrás la razón por la que tuviste que equivocarte.

Lo más sano es que en vez de cuestionarte y sentirte mal acerca de ti mismo por los errores que cometas, es buscar los aprendizajes que obtuviste durante la experiencia y que te servirán en otras circunstancias. Si logras comprender las lecciones no fracasaste, tuviste un aprendizaje práctico.



Deja tus comentarios aquí: