7 formas en las que escribir es fuente de bienestar

No hay que sentirse poeta o tener como meta ser un escritor de bestsellers para disfrutar de los beneficios de la escritura. Independientemente de tu profesión o ambición de que tus textos se divulguen, puedes encontrar en la escritura una fuente de bienestar. Aquí tienes siete maneras de lograrlo:

1. Llevar un diario

Escribir sobre tus metas, aprendizajes y sueños te permite poner las cosas en perspectiva y saber lo que realmente quieres. La investigadora Sonja Lyubomirksy recomienda a quienes quieren desarrollar el pensamiento optimista, identificar objetivos a largo plazo, descomponerlos en objetivos secundarios, e ir escribiendo sobre los pasos que se van dando para alcanzar ese objetivo principal. Escribe sobre tus metas, reflexiones o aprendizajes. De cualquier manera, un diario es una oportunidad para conectarte contigo mismo y conocerte mejor. Es difícil mentirte a ti mismo al escribir.

2. Escribir un diario de gratitud

Está comprobado que la gratitud genuina –que va más allá del “gracias” de cortesía- es una fuente de bienestar. Robert Emmons y también Lyubomirsky han realizado estudios sobre lo positivo de expresar gratitud y encontraron beneficios en el sistema inmunológico, la presión arterial, pero también mejor conexión social, más optimismo y más bienestar en quienes participaron en sus estudios. La gratitud es esa agradable sensación de que algo ha llegado a nuestras vidas como un regalo. Elige un momento en el puedas sentarte a reflexionar sobre tres o cinco cosas por las que estés agradecido. Puedes hacerlo diariamente o semanalmente. Llevar un diario de gratitud te permite estar más consciente de las cosas buenas –grandes o pequeñas- que hay en tu vida.

3. Notas y cartas de aprecio o gratitud

A veces se nos hace difícil decir a la cara cuánto queremos a una persona, el orgullo que nos hace sentir, lo bien que está haciendo algo o nuestra profunda gratitud hacia ella. Escribir nos permite ordenar nuestras ideas y le hace saber a quien nos lee que pasamos por un proceso reflexivo.  Puedes dejar una nota o entregar una carta que empiece con algo así: Gracias por…, Eres el/la mejor haciendo…Me haces reír siempre que… Estoy muy orgulloso/a de ti por… / Nunca olvides que… Me has inspirado a… Escribir nos conecta. 

4. Escritura expresiva o reflexiva

Dejar salir lo que se siente o lo que pasa por la mente sin orden, estructura o cualquier otro aspecto formal es otra de las posibilidades que ofrece la escritura como herramienta de bienestar. Como dice Jackee Holder, coach de escritura,  “escribir es un forma barata de sacar de tu cabeza preocupaciones e inquietudes y vaciarlas en el papel”.  Ante un problema, una decisión difícil o un sentimiento que te abrume, busca algo con qué escribir y hazlo como te nazca.  Escribir lo que sentimos es liberador.

5. Bitácora de sueños cumplidos

Tanto nos han intentado inculcar la virtud de la humildad que casi logran anular nuestra capacidad de “sentirnos culpables de algo bueno”.  El orgullo bien canalizado, no sólo el que sentimos por los logros de nuestros seres queridos, sino por los propios, es una fuente de bienestar que nada tiene que ver con la vanidad. Escribir sobre tus éxitos te ayuda reconocerlos  y saborearlos nuevamente,  a valorar tu propio esfuerzo y reflexionar sobre lo que hiciste para conseguirlos. Con ello también obtienes herramientas y fuerza para alcanzar nuevas metas. A veces es más fácil recordar nuestros errores, por eso es importante llevar un registro de sueños alcanzados. Escribir te permite recordar también lo bueno.

6. Describir la mejor versión futura de ti mismo

¿Cómo será tu vida cuando se cumplan tus sueños? La profesora Laura King  le pidió a los participantes en su pionera investigación sobre el optimismo, que escribieran cómo sería su “mejor yo futuro posible”.  Tanto esta investigadora como Lyubomirsky, quien también hizo esta intervención en su laboratorio, pudieron comprobar que los participantes experimentaron cambios positivos en su estado de ánimo desde las primeras sesiones. Siéntate a escribir cómo quieres que sea tu vida en los próximos cinco, diez o veinte años. No se trata únicamente de fantasear, sino de visualizar. Así te resultará más fácil entender qué puedes hacer hoy para que ese futuro que imaginas se haga realidad. Escribir implica organizar ideas y te ayudará a establecer prioridades.

7. Escritura creativa

Escribir es una oportunidad para dejar libre a nuestra imaginación. Nos permite expresar sentimientos, recuerdos, nuestra visión del mundo y recrear mundos diferentes. En los talleres de escritura creativa y Psicología Positiva que he facilitado en la Universidad Metropolitana, en Caracas, los participantes han manifestado que los ejercicios, inspirados en diez emociones positivas –amor, alegría, inspiración, orgullo, diversión, gratitud, esperanza, serenidad, curiosidad y asombro- incrementaron su bienestar no sólo al hacerlos, sino que esa sensación perduraba en el tiempo. ¿Qué te da alegría? ¿cuál es tu recuerdo más divertido? ¿qué te hace sentir orgulloso? ¿a qué sabe la serenidad? De hacerte preguntas como esta puede salir una historia, una crónica, un poema. Lo que tú quieras. Escribir sobre emociones positivas es saborearlas una y otra vez.

¿Cómo lograrlo?

Escoge un formato y una frecuencia que se adapte más a ti y a tu estilo de vida. ¿Prefieres escribir a mano o es más fácil hacerlo en algún dispositivo electrónico? ¿lo harás cada mañana o cada noche? Piensa en qué momento del día necesitas y puedes darte esa pausa y crear el ambiente más favorable para que lo disfrutes plenamente.



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