¡A quitarse la flojera de encima!

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¿Otra vez lo mismo? ¡Nooooo!

Hay que romper con esa flojera. Tenemos que eliminar esas excusas que utilizamos cuando nos proponemos a iniciar una tarea, simplemente porque la última vez que lo hicimos fue un suplicio.

Estoy cansado, esto es dificilísimo, me duele la cabeza. Definitivamente no sirvo para esto. No tengo tiempo…

Son las típicas frases que nos decimos en ciertas ocasiones como excusa para posponer alguna tarea o compromiso del que hemos tenido una experiencia previa desagradable. Pues déjenme decirles que no hay más remedio que enfrentarlas.

Dicen por hay que “al mal paso, darle prisa”. No hay nada más cierto que este dicho el cual nos cae como anillo al dedo y además nos señala el camino. ¡Mientras más rápido te quites del medio esa fastidiosa tarea mucho mejor!

La última vez que llame a mi tía se quedó pegada al teléfono por más de cuarenta minutos. De eso han pasado ya tres meses y les confieso que todavía estoy pensando si volverla a llamar. ¡La pobre tía siempre tan pendiente de mi!

Y ni hablar de la limpieza de mi closet. Esa es una de las “post puestas” más largas de mi vida. Siempre se antepone un oficio más importante (o mas cómodo) que sumergirme en ese oscuro cajón que me mira pidiendo piedad desde hace más de un año.

¿Pues saben qué? Aprovechando estas fiestas decembrinas cuando todo está más tranquilo, he decidido sabotear mi pereza y echarle mano a aquellas faenas que han estado allí sentadas, pesadas observando como caigo luego de las múltiples auto zancadillas que me he propiciado, para no resolverlas.

He decidido cambiar las experiencias y hacerlas más ligeras. Voy a llamar a mi tía, pero esta vez pondré una buena excusa para evitar se enrolle tanto tiempo en la llamada. Una amiga me comentó que ella comienza a despedirse de su mamá dos cuadras antes de llegar a su casa a fin de tener las manos libres para bajar el mercado del carro. Excelente táctica.

Y en cuanto al clóset, me enfrentaré a él ¡pero esta vez con buena música!

Así sucesivamente, me fijaré un tiempo para culminar esas tareas que me resulten un poco tediosas tratando de volverlas más cómodas para mí, de esa manera le daré paso a otras faenas que me resultan más divertidas y fáciles de hacer.

Al fin y al cabo alguna recompensa debo tener ¿cierto?



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