Abuso infantil: qué es, cómo prevenir, cómo actuar

b2da57299c335071295cb3c9ca8d3760_XL

Cuando se hace socialmente visible una situación de abuso sexual infantil, escapa a nuestra capacidad de comprensión que una atrocidad semejante pueda ocurrir y de inmediato se despliegan abundantes expresiones de repudio.

Lamentablemente en este orden patriarcal del que todos hacemos parte y nos retroalimentamos, las relaciones se basan en el principio de jerarquía donde un superior se impone sobre un inferior y, en cuyo esquema, la superioridad adulta se impone sobre la vulnerabilidad y dependencia de los niños. Bajo esta estructura, resultan infinitas las formas y dosis de violencia visibles e invisibles ejercidas hacia la infancia. Desde ordenar sistemáticamente en lugar de comunicar, desoír necesidades legítimas, gritar, emplazar con exigencias desmedidas, propinar “una nalgada a tiempo” para disciplinar, hasta el abuso sexual infantil o literalmente matar a golpes a nuestros niños y niñas… todas son formas de abuso que en distintas expresiones o gradaciones, socialmente admitidas o no como hechos violentos, se relacionan y sostienen bajo el mismo paradigma en el que nos organizamos a lo largo y ancho del planeta desde hace más de cinco mil años de historia.

Es importante tener claro que, en la medida en que sigamos organizados bajo el paradigma patriarcal-adultocéntrico, resulta por definición imposible, reducir o erradicar el maltrato, el daño y el abuso (incluido el abuso sexual que es mucho más común de lo que queremos aceptar) hacia los niños.

Los adultos significativos que hemos desarrollado un vínculo de respeto y de amor consciente hacia nuestros niños, niñas y adolescentes, sentimos la necesidad de protegerlos de toda forma de abuso, incluido el abuso sexual, y sabemos que para hacerlo, es prioritario educarlos con respeto a la integridad de sus cuerpos y sus emociones, tratarlos como iguales y no como inferiores, brindarles una educación sexual oportuna y adecuada, desde muy pequeños.

Algunos datos importantes que debemos conocer sobre el abuso sexual infantil

  • El abuso sexual infantil ocurre con más frecuencia de lo que queremos aceptar, en todas las culturas, en todas las clases sociales y sus consecuencias son devastadoras.
  • El abuso sexual en menores de edad incluye cualquier conducta a través de la cual el niño, niña o adolescente es usado para la estimulación sexual de un adulto e incluso de un adolescente, con hechos que van desde actos lascivos como caricias y manoseos, hasta la penetración, así como exponerlos a la pornografía o a escenas sexuales no aptas para su edad.
  • El abusador puede usar fuerza física, soborno, intimidación, trucos o aprovechar la falta de conocimiento del niño para manipularlo.
  • El que abusa sexualmente de los niños frecuentemente resulta ser una persona de autoridad en la que el niño “confía o ama”. Puede ser una persona aparentemente respetable y normal. En el noventa y cinco por ciento de los casos el abusador es hombre. En el cinco por ciento de los casos el abusador es mujer.
  • Por lo general el abuso no constituye un solo hecho aislado y pasa desapercibido. Bajo la perniciosa protección del silencio, el abuso sexual infantil puede sostenerse a lo largo de años.
  • Los lugares donde estos abusos ocurren con mayor frecuencia suelen ser aquellos donde más seguros creemos que pueden estar los niños, niñas y adolescentes: el hogar, la escuela, centros deportivos, campamentos vacacionales, la iglesia.
  • Aunque en el noventa y ocho por ciento de los casos de abuso sexual infantil la víctima conoce a su agresor (progenitores, padrastros, hermanos, tíos, primos, abuelos, vecinos, maestros…) también existen casos de abuso donde el victimario es una persona desconocida, por lo que siempre se les debe advertir a los niños, niñas y adolescentes que no deben aceptar conversaciones con extraños, ni regalos ni invitaciones a paseos, ni en persona, ni por internet.
  • De la misma manera en que enseñamos a los niños, niñas y adolescentes a evitar accidentes, o les explicamos cómo cruzar la calle, también debemos enseñarles cómo protegerse contra el abuso sexual.
  • Expliquemos al niño, niña o adolescente qué es el abuso sexual infantil del modo más sencillo y concreto posible. Informemos que algunos adultos o personas mayores por muy de confianza que parezcan, podrían forzarlo a tener contacto físico incómodo o que los asuste. Hagamos saber que nadie tiene por qué tocarle su cuerpo de un modo que le incomode. Enseñemos a decir “no” y a pedir ayuda en caso de que eso ocurra.
  • abuso-infantilExpliquemos al niño, niña o adolescente que posiblemente esta clase de adultos le diga que lo que hagan debe quedar como un secreto entre ellos o le amenace con hacerle daño si revela el secreto. Aclarémosle al niño o niña que eso no es verdad, que esas amenazas no se cumplirán y que debe romper el silencio y hablar con un adulto de confianza que realmente los proteja.
  • En muchos casos, adultos de la familia (madres, tíos, parientes cercanos) conocen o intuyen el abuso sexual y no protegen al niño o la niña ni denuncian el caso.
  • Los niños, niñas y adolescentes nunca mienten o inventan sobre experiencias de abuso sexual. Siempre debes creerles y protegerlos de inmediato.
  • Los niños, niñas y adolescentes no son responsables ni tienen la culpa ni pueden evitar por sí solos el abuso sexual. Ellos necesitan la protección de los adultos que lo cuidan.
  • Los síntomas de abuso sexual pueden ser: trastornos intestinales, orinarse o hacerse pupú encima, síntomas rectales o genitales como dolor al orinar o defecar, prurito o secreción vaginal (infecciones de transmisión sexual), trastornos alimentarios como la anorexia nerviosa, dolores de cabeza repetitivos, pesadillas y problemas para dormir, dolores de estómago, rechazo a estar con la persona que abusa o de permanecer en el lugar donde es abusado, expresarse en un lenguaje referido al sexo o mostrar conductas sexuales precoces o anormales para su edad, presentar miedos excesivos, retraimiento, aislamiento de las actividades normales.
  • Si detectas síntomas o el niño, niña o adolescente manifiesta a través de juegos o te cuenta directamente sobre alguna situación de abuso sexual, créele, nunca lo culpes o responsabilices por esta situación. Dale confianza y tranquilidad para que hable. Conserva la calma y haz frente al problema. Busca orientación y atención médica inmediata y reporta el caso a las autoridades.
  • Evitar todas las formas de abusos visibles e invisibles durante la crianza (ordenar en lugar de informar y comunicar, castigo físico y humillante, descalificar las necesidades legítimas del niño) fortalecer el vínculo a través de la disposición y compromiso emocional con nuestros hijos e hijas, tratarlos con respeto, hacer seguimiento constante y mantenernos conectados y disponibles para cubrir sus necesidades legítimas, fomentar una adecuada comunicación y una apropiada educación sexual desde temprana edad, son las mejores vías de prevención contra el abuso sexual infantil.



Deja tus comentarios aquí: