¿Cómo afecta el divorcio a los hijos?

¿Cómo afecta el divorcio a los hijos?

La mayoría de los niños suele superar con éxito un divorcio, lo que normalmente puede ocurrir en un período de uno o dos años, pero esto dependerá de cómo manejen los padres el proceso de separación. Cada niño lo afrontará de diferente manera, dependiendo también de su personalidad y del apoyo que sienta de sus padres. Recuerda que el niño también está viviendo su propio duelo y necesita de mucho apoyo, comprensión, atención y tiempo.

Las consecuencias en los niños son distintas dependiendo de la edad que tengan.

Algunos síntomas generales que se pueden observar en los hijos de padres divorciados, sobre todo cuando están atravesando el proceso del duelo, son:

  • Menor rendimiento académico.
  • Dificultades de sociabilidad (algunos niños se aíslan).
  • Problemas emocionales (miedo, ansiedad, depresión).
  • Tendencia a la agresividad con sus pares.
  • Disminución de la autoestima o el autoconcepto.
  • Retroceden.

Algunos estudios indican que los adolescentes son los que más se afectan tras un divorcio, pero esto dependerá de muchas causas y de cómo sea manejada la situación del divorcio con los padres.

A continuación, les presento este resumen por edades, siempre es bueno estar alerta para poder prestar apoyo a los niños cuando lo necesiten.

De 2 a 6 años:

1. Se creen culpables por no portarse bien, no haber hecho las tareas o no comerse toda la comida. El pensamiento mágico les lleva a tomar responsabilidades que no son reales.

2.  Temerán quedarse solos y abandonados.

3. En los más pequeños son habituales conductas regresivas, como volver a hacerse pipí en la cama, chuparse el dedo o querer dormir con uno de los padres.

4. Necesidad de llamar la atención constantemente, (también pueden aparecer rabietas con más frecuencia).

5. Ansiedad de separación (miedo a separarse de los padres).

6. Vinculación excesiva (normalmente con la madre). En ocasiones, el niño puede alternar entre la agresividad o el menosprecio y la búsqueda de un afecto incondicional.

7. Además pueden alterar su patrón de comidas y sueño, o presentar quejas somáticas no justificadas (dolor de cabeza, estómago).

De 7 a 12 años:

No saben muy bien cómo reaccionar ante el problema y ante su propio dolor. Creen que los padres se pueden volver a juntar, y lo intentan produciendo más frustración en la pareja. Al disponer de mayores recursos verbales esto les ayuda a exteriorizar sus sentimientos.

1. Puede haber conductas de recriminación a los padres con la esperanza de intentar unirlos de nuevo si siguen sin aceptar la realidad.

2. En ocasiones se dan casos de conductas manipulativas, de menosprecio o rencor por alguna de las figuras paternas, paralelamente a la idealización de la otra (asimetría emocional). Suelen tender a tomar bandos.

3. Sentimientos de culpa.

4. Puede ser que el rendimiento escolar disminuya también.

5. Baja tolerancia a la frustración y agresividad.

6. Baja autoestima.

7. Dificultades en las relaciones con sus iguales.

Adolescentes:

Sienten miedo, soledad, depresión y culpabilidad. Es una época complicada para los jóvenes, y el divorcio suele amplificar los problemas típicos de estas edades, por ejemplo:

1. Pueden incrementar sus conductas de riesgo (alcohol y drogas).

2. Puede ser más promiscuos.

3. Los adolescentes tras una situación así (sobre todo las chicas) pueden acabar por desarrollar una tendencia a vincularse afectivamente a relaciones inestables.

4. Aparecen dificultades en las relaciones con los iguales con alta impulsividad y poca capacidad para la resolución de conflictos a través del diálogo. Pueden aparecer conductas delictivas.

5. Los adolescentes pueden presentar baja autoestima, agresividad y poca tolerancia a la frustración.

Puede haber inversión de roles o parentificación instrumental (que los hijos acaben asumiendo tareas y responsabilidades de alguno de los padres, ejerciendo de padres), esto se asocia con más ansiedad y depresión. Suele ocurrir que se les exijan más responsabilidades y tareas por regla general en los divorcios. Es el único grupo que puede empeorar pasados 18 meses; ante una inicial adaptación y un período favorable pueden presentar síntomas más tarde.

Algunas soluciones en relación a los hijos

1. Llegar a acuerdos de forma pacífica y temprana.

2. Evitar el síndrome de alienación parental (SAP), hablarle mal al niño de su padre/madre.

3. Considerar la custodia compartida (si la situación y la responsabilidad de ambos padres lo permite).

4. Tener una comunicación fluida con los niños, mucho apoyo y calidad de tiempo.

5. Considerar desde un principio la terapia con un psicólogo para los niños (a partir de los 3 o 4 años).

Fuente: Algunos datos de este artículo se extrajeron de psicoterapeutas.com (Madrid, España).



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