África no quiere cerveza de cebada

El continente con las temperaturas promedio más altas del mundo debe tener sed, ¿no? Y está bien tomar agua potable allá donde se consiga, pero África es una suma de países complejos donde la pobreza varía y el consumo crece. Hay un razonamiento elemental que gana peso en Heineken y SABMiller’s Eagle: si hay tanto calor, entonces hay un gran mercado para la cerveza. Pero la respuesta, claro, no es tan simple.

Primero, algunos números. República Checa es, con diferencia, el primer consumidor de cerveza del mundo, con 158,6 litros per capita cada año. Siguen Irlanda y Alemania, con 131 y 110, respectivamente. Más abajo en la tabla, España ocupa el lugar 12, con 83,8 litros; Venezuela, el 27, con 80 litros; y Colombia el 40, con unos distantes 36,8 litros. Países consumidores de cerveza que muestran un panorama desolador para quienes creen en el calor del continente negro, porque África –¡tragedia!– apenas promedia como continente 8 litros per capita cada año. Esa es una versión.

Las estadísticas tienen fronteras difusas en países con industrias difusas y varias de las naciones más pujantes de África cuentan con una tradición de producir bebidas alcohólicas caseras. Las cervezas comerciales son poco atractivas para el grueso de los consumidores, acostumbrados a los sabores más profundos del sorgo fermentado, o la yuca, o el mijo, y si a los datos de la ingesta cervecera se sumara este consumo no comercial, se especula que África rozaría un promedio de 40 litros anuales. ¿Cómo ganar ese mercado? 

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La gigante cervecera sudafricana SAB está a la cabeza de la innovación, pero Castel, Diageo y Heineken quieren sumarse a la fiesta. Todos han entendido que la cebada no es apreciada por la mayoría de africanos, así que toca adaptarse a los patrones de consumo de cada país. En Monzambique y en Uganda, por mencionar dos ejemplos, la cerveza más vendida es la SAB’s Impala, la primera en el mundo hecha a base de yuca. Utilizar ingredientes como ese en lugar de la cebada no solo permite ganar mercado sino tener mayores márgenes de ganancia, ya que en términos lineales la cerveza tradicional suele ser tres veces más costosa por la complejidad orgánica del cereal en cuestión.

Con estrategias así, SAB ha logrado abarcar 60% del mercado cervecero africano y lleva varios años con un crecimiento sostenido anual de dos dígitos. Heineken, para no quedarse atrás, invirtió este año 163 millones de dólares en la compra de dos fábricas etiopes y Diageo está apostando todo en Kenia, cuyas perspectivas de crecimiento económico son muy buenas.

Aunque el continente está lejos de alcanzar los números de países europeos y americanos con mayor tradición, estas transnacionales le están apostando al futuro, convencidos de que basta entender al consumidor para aprovechar mejor el calor africano.



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