Aprender del fracaso vs. aprender del éxito

Aprender del fracaso vs. aprender del éxito

¿Te preguntaste por qué si haces todo ese esfuerzo, todavía sientes que no puedes lograr cualquier objetivo?

¿Por qué cuando te equivocas, piensas que no eres lo suficientemente inteligente y te dan ganas de abandonar todo?

¿Cómo confiar más en tu capacidad de hacer que las cosas pasen?

A lo largo de los años, descubrí que cuando las personas se estancan, es por dos razones principales:

#1. No tienen un sistema simple y práctico, o una estrategia de acción, que puedan usar para alcanzar sus objetivos.

#2. Tienen miedo de exponerse. Sí, exponerse y fallar, y a las críticas que podrían escuchar.

Esas dos cosas van erosionando su confianza. Los bloquean hasta quedarse sin motivación, sin tomar acción, sin ver hacia dónde van, y finalmente hacen esto: abandonan.

¿Por qué abandonan? Porque cada vez que sentimos que fallamos, las personas confiamos un poco menos en nosotros mismos. Por eso la gente realista espera que tener éxito no sea tan difícil, que en su camino no haya desafíos.

Existen dos cosas que hacen la diferencia entre las personas que alcanzan sus objetivos y los que no: su sistema de creencias y su sistema de hábitos. Piensa conmigo en esto por un minuto:

Para alguien que nunca ganó 500 dólares en un mes, pensar que podría ganar 5000 dólares por mes no sería algo realista, ¿no? Su sistema de creencias, literalmente no lo apoya… (todavía).

Podría ser una fantasía, pero una que suena imposible. Un objetivo que no es realista.

Sin embargo, para alguien que está ganando 100000 dólares al mes, esta conversación no tendría sentido… ¿5 mil en un mes? ¿Algo imposible? ¡Esto debe ser una broma! Ganar esa cantidad no es un problema, es algo superfácil. Una rutina más, un hábito.

¿Ves cómo funciona? Son dos conversaciones internas completamente diferentes y objetivos completamente distintos ¡Al fin algo palpable sobre el problema de las creencias limitantes!

Entonces, para alcanzar tus objetivos… ¿es suficiente con el trabajo duro, la fuerza de voluntad y la motivación?

No. Ahhh, pero el popular arte de perseverar… o de intentar, intentar… e intentar… de seguir haciendo las cosas como las hicieron siempre.

Seguro escuchaste más de una vez que “de los fracasos se aprende”. Lo curioso es que, dadas las opciones, tu cerebro aprende del éxito y del fracaso. Claro que no aprende las mismas cosas, ni de la misma forma.

Cada vez que fallas, en tu cerebro se drena la dopamina, lo que hace que sea más difícil concentrarte y reconocer qué salió mal. Experimentas más frustración, dudas y miedo.

Tu motivación también queda afectada: Los fracasos y reveses hacen que cualquier persona termine siendo apática y poco dispuesta a seguir trabajando por sus sueños.

Por eso quiero mostrarte una forma simple de aprender del éxito: logrando microéxitos.

La neurociencia nos está haciendo cada vez más fácil esto. Y está probado que los microéxitos pueden impulsarte tremendamente a lograr más en el trabajo y en la vida. Impactan positivamente en tu cerebro, en tu estado emocional. Y eso significa sentirte más optimista, significa más alegría, más coraje y enfoque en tu vida.

A la gente le gusta imaginarse a expertos y famosos logrando cosas grandiosas de la noche a la mañana. En realidad, las personas más productivas y exitosas usan una estrategia que no falla: desarrollan el hábito de lograr objetivos, y lo hacen con pasos de bebé.

La estrategia de los microéxitos es una forma simple pero poderosa de progresar. Una forma muy diferente a la que probablemente conoces, y a la que enseñan la mayoría de los gurús que hablan de “metas grandiosas” (A.K.A aprender del fracaso).

¿Cómo sería tu vida si cada noche te fueses a dormir con la sensación haber ganado el día? ¿Genial, no?

Y para eso, antes de ponerte metas brillantes, precisas desarrollar la habilidad de fijarte metas y completarlas. Programar a tu cerebro para verte como alguien que logra sus metas. Hacerlo te da impulso.

Impulso es lo que necesitas para progresar hacia objetivos más audaces, ¡y no es necesario que des un salto del 1 al 5, ni del 5 al 10! Porque nada aumenta el impulso como tener microéxitos.

Voy con un ejemplo útil, y después te dejo una pregunta para que empieces a usar esta estrategia…

En octubre del 2017 me di cuenta de que era importante mejorar mi alimentación. Estaba dirigiendo tres negocios, y mi atención estaba puesta en los proyectos de cada uno. Así que generalmente almorzaba fuera de horario, y comía cualquier cosa que pudiese preparar rápido.

Entonces, hice un cambio simple y, sin embargo, tremendamente efectivo.

No, no hice una dieta. Ni una serie de estudios exhaustivos sobre qué debía comer y qué no. Tampoco me cambié al mundo vegano, ni vegetariano o raw food. Y no, no compré uno de esos libros de cómo hacer jugos verdes. Todo eso sería demasiado esfuerzo. Simplemente, contraté un servicio de viandas nutritivas, y así delegué mi alimentación en manos de expertos.

Un microéxito que me dio impulso para delegar y automatizar otras cosas. Así funciona el cerebro aprendiendo del éxito, automatiza y lo aplica en otras situaciones de la vida.

Además, agregué frutillas, o fresas, al desayuno (no hay una razón especial para esto. Me gustan las frutillas y donde vivo se consiguen todo el año. Punto. Me pareció placentero y saludable).

Ahora la pregunta:

¿Qué pequeño cambio podrías hacer hoy que te ayude a progresar un 1 % en ese aspecto de tu vida que quieres mejorar?

¿Cómo sería tu vida si lo haces? ¿Qué sería diferente?

Espero tu respuesta acá debajo en los comentarios



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