El trabajo que haces cuando creas ideas, o quieres que un grupo te compre un servicio o producto, o decides convertirte en cantante, orador, probablemente vaya dirigida a estos cuatro grupos:
- Los extraños: son los que se pueden llegar a convertirse en clientes pero aún no lo son.
- Los críticos: son aquellos que hablan mal de ti, y en algún momento tienes la necesidad de convertirlos en parte de ti y de tu propuesta.
- Los amigos: son los que podrían aprobar tu decisión, de hecho son tan buenos amigos que brindan inclusive por ello, es más, te compran algo de vez en cuando de las cosas que vendes.
- Los fans: son miembros de tu tribu, los seguidores y conocedores verdaderos de lo que haces.

¿Quieres saber la verdad?
No puedes complacer a todos estos grupos a la vez.
Como emprendedores a veces cometemos el error de correr desesperados a buscar nuevos clientes, sin importar si son extraños, críticos, amigos o fans, y nos enfocamos en hablarle tal vez a la gente que no quiere escucharnos.
Vamos al twitter o facebook a tener miles de seguidores y amigos, ese es nuestro enfoque, pero nos olvidamos de lo más importante: buscar a la gente que sí nos quiere oír o seguir, es decir la tribu, tu tribu.
Muchos vendedores están evangelizando por todos lados con su mensaje de ventas buscando clientes nuevos en los extraños a toda costa… prefieren buscar un cliente nuevo que volver a visitar a uno viejo, y que además te conoce.

Un trabajador debería centrarse más en su jefe que en el resto de las personas, al final es a él a quien te interesa tener como fan, ¿o no?
Antes de iniciar cualquier cosa, corre al cuarto grupo de tu lista y pregúntate:
¿Cómo puedo optimizarme para el grupo que realmente importa?
(Clave: un verdadero fanático nuevo vale mil veces más que un crítico grosero).
Si te gustaron estos párrafos, compártelos.









