Clorofila: un pigmento con pedigree

461011bcaf5b5e723e897c33f049f169_XL

En 1913, el doctor Richard Willstatter, un ingeniero químico alemán, descubrió que la molécula de clorofila tiene una asombrosa similitud con la hemoglobina humana. La diferencia está en que en el centro de la molécula la clorofila tiene magnesio y la de sangre en lugar de magnesio tiene hierro. Tras varias investigaciones se llegó a la conclusión de que la clorofila es sanadora y poderosa para eliminar gérmenes y virus, y muy suave para los tejidos y órganos del cuerpo.

Desde la antigüedad la clorofila ha sido reconocida como un gran cicatrizante. En la II Guerra Mundial, por ejemplo, fue utilizada para estimular la cicatrización y retirar el tejido necrosado de las heridas. Además se le atribuye la capacidad de estimular el crecimiento de tejido conectivo y la proliferación epidérmica durante la cicatrización. En los años 40 se utilizó para tratar infecciones quirúrgicas en heridas abiertas asociadas con drenajes.

Se ha descubierto la acción protectora de la clorofila frente a ciertos genotóxicos como el diesel, el humo del tabaco y el polvo del alquitrán, sin mencionar los contaminantes alimenticios como el mercurio y otros químicos presentes en la comida de chatarra. La clorofila retira estos componentes de la sangre actuando como un quelante que desactiva los tóxicos y los elimina a través de la orina y las heces.

Entre otros valiosos beneficios de la clorofila esta su efecto sobre el sistema nervioso, en casos de depresión. El mecanismo parece ser por la reposición de ácido fólico, que es un complejo de la vitamina B, cuya deficiencia puede producir depresión e insomnio, pérdida de memoria, esquizofrenia y demencia. En los casos de colesterol y triglicéridos altos también se han reportado disminución en las cifras luego de consumo constante de clorofila en cualquiera de sus presentaciones.

Es además el más potente desintoxicante orgánico. Por esto es recomendable para las personas que fuman y tienen adicción a otro tipo de drogas. También se ha reportado que disminuye la tensión alta debido a la presencia de un aceite esencial que tiende a regularizar la presión de los hipertensos. Otros usos es para mejorar afecciones óseas como artrosis, artritis, reumatismo y osteoporosis.

Una vez que el cuerpo está impregnado con clorofila y en contacto con la luz ultravioleta, se activa la producción de vitamina D, la cual finalmente fija el calcio en los huesos. Por este motivo  se puede ver una mejoría en la densidad ósea en personas que comen vegetales de color verde que son altos en clorofila.

Finalmente, la clorofila mejora el sistema inmunológico, se usa contra la frigidez y la impotencia, para la halitosis y en general para los olores corporales, para la próstata, la circulación, oxigenación y memoria, las várices, hemorroides, la defensa y de gran ayuda a los diabéticos… Como ven sus propiedades son tantas que no hay excusa para no consumirla y les apuesto que una vez que la prueben les va a encantar.

Para los interesados están a la venta en los supermercados orgánicos y en algunas tiendas de suplementos, vienen en cápsulas, en tabletas, en liquido y concentradas en gotas que a mi juicio son las mejores pues las podemos dosificar mucho mas fácil y no tienen ningún sabor. En forma liquida o en gotas se agregan al agua diaria y así nos aseguramos de recibir todos los beneficios mientras nos hidratamos. La dosis varia dependiendo de la presentación  pero en caso de dudas no hay que preocuparse porque no es tóxica.