A comer brócoli. Conoce su relación con la prevención del cáncer

A comer brócoli. Conoce su relación con la prevención del cáncer

Desde hace ya unos cuantos años ha trascendido del área científica las bondades del brócoli como alimento y el efecto beneficioso de alguno de sus compuestos en la prevención primaria del cáncer. Ya existe suficiente evidencia en el área de la salud que lo demuestra. Pero, antes de entrar en el tema, conozcamos un poco más de este vegetal.

El brócoli (Brassica oleracea italica) es una planta de la familia de las Brasicaseas, también llamadas crucíferas. Otras variedades de la misma especie son el repollo, el coliflor y el col de Bruselas. Es una planta verde con numerosas cabezas florales. Tiene forma de árbol con numerosas ramas que nacen de un tronco grueso. Todas estas cabezuelas están rodeadas por hojas.

Se han realizado estudios en laboratorios y ensayos con animales que sugieren que ciertos componentes del brocoli tienen propiedades anticancerígenas.

En 1999, el estudio Brassica vegetables and cancer prevention. Epidemiology and mechanisms, de Van Poppel G y colaboradores demuestran  una asociación entre el consumo de vegetales crucíferos y una disminución del riesgo de sufrir todos los cánceres en su conjunto.

A pesar de ello, aun no se sabe, a ciencia cierta, si estos resultados también benefician a los humanos. Hacen falta mas ensayos clínicos randomizados que ayuden a clarificar el panorama.

Esta planta contiene una serie de sustancias con un efecto beneficioso particular. Por ejemplo el diindolylmethane es un modulador del sistema inmune con un efecto anti-viral, anti-bacteriano y anti-cancerígeno.

También es una fuente importante de indole-3-carbinol el cual estimula la reparación del ADN de células afectadas y bloquea el crecimiento de células cancerígenas.

Los isotiocianatos incrementan la actividad de las enzimas encargadas de activar un complejo mecanismo destoxificador y antioxidante en nuestro organismo. Numerosos estudios han demostrado que el sulforafano del Brócoli, y otros isotiocianatos, pueden detener el proceso de proliferación celular que caracteriza las etapas iniciales del cáncer. También se ha visto su rol en la activación del mecanismo de muerte celular programada en células cancerígenas de colon y próstata.

En un estudio con ratones realizado en 2003 por Singh AV y colaboradores la administración de sulforafano redujo hasta un 70% el volumen y peso  de los tumores inducidos de próstata.

Singh MS y Michael M. En su estudio Role of xenobiotic metabolic enzymes in cancer epidemiology,  han sugerido el efecto neutralizante que los isotiocianatos y los glucosinolatos de las crucíferas pueden tener sobre los efectos potencialmente cancerígenos de ciertas sustancias del medio ambiente.

En conclusión, no existe una fórmula mágica para la prevención del cáncer, pero como señala la Fundación Mundial Para la Investigación del Cáncer, junto con la Asociación Americana para el Cáncer,  del 30 al 40% del total de los cánceres a nivel mundial podrían prevenirse, con base en una nutrición y alimentación  adecuadas. Es así que se recomienda el consumo cotidiano de brócoli junto con otros vegetales que en total deberían sumar alrededor de cinco porciones al día. El brócoli es un vegetal que debe ser consumido con poca cocción, preferiblemente al vapor. Mientras más cocido está, más pierde sus propiedades nutritivas.

Entonces ¡a comer brocoli!



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