Cómo detectar personas tóxicas y lidiar con ellas

Entre nuestros compañeros de trabajo, amigos e incluso familiares hay algunos que por su comportamiento y actitud pueden ser considerados como personas tóxicas. A veces ellos no están al tanto de que su comportamiento puede ser negativo o degradante para los demás, aunque hay veces en la que sí están conscientes de que lo que hacen y disfrutan manipulando a los otros.

Relacionarse con ellos puede llegar a ser extremadamente complicado, porque queramos o no, y dependiendo del nivel de relación que tengamos con ellos, tenemos que interactuar y soportar sus actitudes, hasta un punto que puede llegar a afectarnos emocionalmente. Son ese tipo de personas que absorben toda tu energía, que te dejan agotado y deprimido cada vez que estás en su presencia. Son aquellos que viven envueltos en dramas y en negatividad, que se pasan el tiempo hablando mal de las otras personas, que manipulan y engañan para lograr sus cometidos y que no tienen en cuenta los sentimientos de los demás.

Las personas emocionalmente sanas saben cómo detectar rápidamente este tipo de personalidades tóxicas, y cómo lidiar con sus actitudes tan negativas. En este artículo te enseñaré las señales más comunes para saber si estás rodeado de personas tóxicas:

  • Son manipuladoras: Por lo general utilizan la culpa para manipular, hacer sentir mal a los demás y salirse con la suya. Son las típicas personas que intentarán que actúes de acuerdo a su conveniencia y que no tendrán ninguna consideración con tus sentimientos o deseos.
  • Siempre se victimizan: Las personas tóxicas siempre son las víctimas y sus problemas son culpa de alguien más: su pareja, sus padres, su jefe, el gobierno, quien sea. Nunca asumen la responsabilidad de sus acciones y de su vida, y constantemente se quejan de que son unos pobres seres indefensos que no tienen poder de acción ante nada de lo que les ocurre y que están rodeados de personas que les quieren hacer daño, porque sí.  Igualmente sus problemas siempre son más grandes y más importantes que los del resto del mundo.
  • Son dramáticas: Siempre están envueltos en un drama, que por lo general es un problema pequeño o sin importancia que ellos exageran hasta el punto de formar verdaderas tormentas en un vaso de agua. Lo hacen para llamar la atención y sentirse importantes, y no aceptan que alguien ponga su problema en su verdadera dimensión. Si se les hace ver la realidad, se molestan y reaccionan de manera agresiva y de nuevo, manipuladora.
  • Hablan mucho y escuchan poco: Con lo cual demuestran una seria falta de empatía y de habilidad para relacionarse con los demás, además de narcisismo y complejos de superioridad. Por lo general hablan de sí mismos, de sus problemas, pero no tienen la capacidad y la tolerancia para escuchar sobre los  problemas o circunstancias de los demás. Tienden a dominar las conversaciones y llevarlas enteramente a temas de su interés, independientemente de las preferencias de su interlocutor.
  • Son extremadamente controladoras: Todos tenemos algo de controladores, ya que es una tendencia natural en el ser humano que necesita controlar su entorno para poder sobrevivir. Sin embargo, las personas tóxicas llevan el control a un nivel extremo, diciéndote lo que tienes que hacer o dejar de hacer, lo que debes decir, cómo debes actuar, entrometiéndose en la vida de los demás de forma imprudente y agresiva.
  • Muestran signos de adicción o co-dependencia: es importante estar pendiente de señales físicas y emocionales, ya sea adicción a sustancias como el cigarrillo o el alcohol o al juego, o co-dependencia emocional con otras personas. Por ejemplo, padres que no dejan que sus hijos se muden de la casa cuando ya tienen la edad para hacerlo porque “los van a dejar solos y ya están mayores.” O amigos que no pueden realizar ninguna actividad sin ti porque “te necesitan y para eso están los amigos.”
  • Siempre necesitan tener la razón: No son capaces de entender que para un mismo hecho pueden existir varios puntos de vista, versiones u opiniones diferentes y que son igualmente válidas y aceptables. Son radicales y extremistas cuando se trata de tener la razón y de imponer su punto de vista sobre el de todos los demás. Sin embargo, sus argumentos rara vez son racionales, sino que se basan en sus propios prejuicios y críticas que muchas veces son puramente emocionales.
  • Son negativas y chismosas: Siempre se enfocan en el lado negativo de las cosas, nunca ven nada bueno o positivo, buscan defectos en los demás o en ellos mismos y viven pendientes de la vida de otras personas, inventan chismes o exageran verdades para dañar la reputación de quienes les caen mal o incluso de su mismo entorno. En vez de vivir sus propias vidas, gravitan alrededor de otras personas, entrometiéndose y traspasando los límites. Muchas veces lo hacen por envidia o celos, porque no pueden tener lo que esas otras personas tienen, o porque simplemente disfrutan derribando y menoscabando la imagen de los demás.
  • Suelen decir mentiras: No importa si son mentiras pequeñas o grandes. Si a menudo descubres a una persona mintiendo, lo más probable es que lo haga patológicamente y que sea alguien en la que no puedes confiar.
  • Evitan dar respuestas directas: Siempre responden con evasivas, con respuestas que no tienen nada que ver con el asunto o con contradicciones. Si parece que alguien está escondiendo algo, lo más probable es que lo esté haciendo y con personas así es imposible construir una relación de confianza.
  • No son leales: Los escucharás hablar mal hasta de su propia familia o mejores amigos, de esas personas con las que se muestran a doble cara y con hipocresía. Si hace eso con su entorno más cercano y supuestamente querido, lo más probable es que lo haga contigo también, y que no puedas contar con la lealtad de esa persona.

Ahora bien, ¿cómo puedes saber si hay alguien tóxico a tu alrededor?

  • Su drama te afecta emocionalmente
  • Te sientes asustado o triste cuando estás a su alrededor
  • Te sientes cansado cuando lo escuchas o molesto cuando interactúas con él/ella
  • Te hace sentir avergonzando o culpable de algo que no tiene nada que ver contigo
  • Estás atrapado en un círculo vicioso de tratar de rescatarlo, cambiarlo o cuidarlo
  • Esa otra persona no respeta tus sentimientos o deseos y no acepta un “no” como respuesta de tu parte
  • Cuando estás con ellos, sientes que no puedes ser tú mismo y que siempre estás en riesgo de decir algo inapropiado que pueda herirlos o molestarlos
  • Sientes que te está tratando de controlar o manipular
  • Tu instinto te dice que tengas cuidado y que algo no está bien. Por lo general, tus instintos son una guía bastante confiable.

Si percibes todas o la mayoría de estas señales cuando estás con alguien, lo más probable es que sea una persona tóxica, con la cual tienes una relación viciosa de la que tienes que salir lo antes posible. No significa necesariamente que tengas que eliminar y dejar de ver a este individuo para siempre, sino que tienes que tomar acciones para eliminar la toxicidad de la relación; en caso de que sea posible, puedes mantenerla y si no, tendrás que dejarla ir para siempre, por tu bien.

¿Qué hacer?

Lo primero es establecer límites y hacerlos de su conocimiento. Dependiendo del nivel y grado de relación que tengas con esa persona, tienes que poner límites a su comportamiento y hacerle saber de la forma más amable pero enfática posible las cosas que definitivamente no puede seguir haciendo y lo que no estás dispuesto a tolerar. No puede seguir irrespetando tus sentimientos y deseos, igualmente no aceptarás que te involucre en situaciones con terceras personas o que venga a hablar mal de los demás contigo.

En primera instancia, esta acción de tu parte le sorprenderá, probablemente intente hacerte sentir mal o manejarte para que eches atrás tu decisión pero no lo hagas. Lo importante de los límites no es solo establecerlos sino mantenerlos firmemente para que ella sepa que estás hablando en serio. Cuando traspase uno de ellos, hay que hacérselo saber sin agresividad pero con firmeza. Con el tiempo se ajustará a la nueva situación y si no lo hace, será momento de decir adiós.

No trates de cambiarlo. De nuevo, naturalmente tenemos la tendencia de querer cambiar a los demás, sobre todo si son seres queridos o cercanos. La realidad es que esa es una batalla que no puedes ganar porque la persona tóxica justamente está esperando que intentes cambiarla para poder involucrarse en una dinámica extremadamente negativa y autodestructiva, de co-dependencia y peleas. Ese es su terreno, no permitas que te lleve a él. Entiende que esa persona es así, que no puedes hacer nada para que ella cambie, y que solo puedes cambiar tu propia actitud frente a ella. Tal vez si ella percibe que ahora no te puede manipular tan fácilmente como antes, decida cambiar por voluntad propia. Tal vez, pero no hay garantías y no debes esperarlas.

No permitas que la persona tóxica te robe tu felicidad. Cada vez que tengas un éxito o te sientas muy feliz, evita en lo posible entrar en contacto con esa persona ya que su tendencia será a desanimarte o deprimirte. Si no es posible evitar el contacto, entonces ignora todos sus comentarios pesados o negativos, simplemente racionalizando y analizando que esos comentarios tienen más que ver con su propia vida que con la tuya. No permitas que te agote ni te robe la energía. Recuerda que la idea es rodearte de personas positivas que tengan una actitud esperanzadora y optimista de la vida.

Crea un sistema de apoyo. Interactuar y lidiar con una persona tóxica de manera solitaria puede ser terriblemente agotador. Las personas emocionalmente sanas lo saben y construyen un sistema de apoyo constituido por otras personas para ayudarlo a manejar la situación de la mejor forma posible. Este grupo puede estar compuesto por familiares o amigos que te ayuden a neutralizar, a distraer, a manejar esta persona tóxica para que no sea una fuerza disruptiva en cada evento.

Trata de entender los motivos que impulsan la toxicidad de esa persona pero no permitas que te afecte emocionalmente. Tal vez esa persona tiene traumas de su infancia o fue criada en un ambiente muy disfuncional y negativo. Pero eso no tiene nada que ver contigo y no debes sentirte responsable de sus problemas y de su vida. Puedes intentar ayudarla, enfocándote primordialmente en las soluciones y en los hechos, pero sin involucrarte demasiado en sus problemas ni permitiendo que afecten tu vida. No caigas en su juego de implicarte en cosas con las que no tienes nada que ver, mucho menos permitas que te involucre en sus problemas con terceros.

En definitiva, tienes que analizar el papel que esa persona juega en tu vida. Responde sinceramente, ¿Te sentirías más feliz si ella no fuera parte de tu entorno? ¿Sientes que no puedes mantener la relación porque ya está muy desgastada debido a su comportamiento tóxico? ¿Esa persona ha hecho algo que te ha decepcionado y ahora sientes que no puedes confiar en ella?  Si básicamente has intentando por todos los medios ayudarla y comprenderla, y ella no cambia sus hábitos, es necesario tomar fuerzas y eliminarla de tu vida. Terminar esa relación puede ser doloroso, sobre todo si tienes una larga historia con ellos, pero en realidad puede que no tengas otra salida. Debes cuidar de tu propia vida y tu salud mental así como también crear espacio para relaciones más sanas en tu vida. Te sentirás más tranquilo y feliz una vez que lo hayas hecho.



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