Conservar tu poder

Mientras meditaba esta mañana, me vino un recuerdo (ya saben que no es fácil aquello de “poner la mente en blanco”) que quiero compartir con ustedes. Una persona comentaba que la habían estado llamando para consultarla sobre una técnica de meditación muy difundida últimamente. Ella dedicó tiempo explicándole su posición respecto a la misma.

Muchas veces solicitamos opinión a personas que son referentes para nosotros y les asignamos carácter de infalibilidad. Ponemos nuestra vida en sus manos. Seguimos sus indicaciones sin cuestionarlas, y suele suceder que nosotros hacemos lo que esas personas no hacen, pero aconsejan. Les damos un poder ilimitado, un cheque en blanco. Ellos mismos, que suelen actuar de buena fe, no son conscientes del daño que pueden causar. Aquello que solían decir nuestros abuelos para definirlo: “el camino del infierno está lleno de buenas intenciones”. Esas opiniones, muchas veces esenciales para otro en la toma de decisiones, están basadas en las creencias, historia personal y estado de conciencia de quien lo emite en ese momento. Son absolutamente válidas para esa persona, lo que no siempre lo es para todos.

Keshava Bhat solía terminar una explicación diciendo: “No me crea a mí, experimente”. Shan Tun Hsu me hizo entender aquello de “el conocimiento se transforma en saber cuando lo experimentamos”. La doctrina cristiana se hace real cuando la practica cada uno.

Es importante consultar, leer, investigar, asistir a talleres, cursos y seminarios en la búsqueda individual que emprendemos cuando empezamos a hacernos preguntas, cuando estamos confundidos o perdidos y sabemos que necesitamos una orientación, o cuando nos despierta un “golpe” de la vida y salimos de nuestra zona de confort. También lo es estar centrado y en posesión y ejercicio de nuestro sentido común, criterio personal y libre albedrío, para discernir por nosotros mismos. Confiar en nuestra intuición y estar atentos a aquello que nos resuena particularmente.

Te sugiero, basada en mi experiencia, que estés atento a lo que estás recibiendo, en una actitud abierta, conectando mente y corazón; que te hagas preguntas y te des tiempo para escucharte; que seas inquisitivo; que confrontes el resultado de tus investigaciones. Ese es tu trabajo personal que te orientará a acercarte a aquellos con los que continuarás el camino para concretar la misión para la que viniste.

En este enlace podrás disfrutar un video con el sonido Om.



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