¿Cuándo dejaste de creer en el amor?

Le hice esa pregunta a mi amiga Verónica y ella respondió:

—No puedo distinguir exactamente cuándo dejé de creer, pero estoy convencida de que el amor puro con el que soñaba no existe; ese príncipe azul que me protegería y me rescataría de los peligros, haciéndome sentir segura no existe. Lo que encuentro en mi camino son puros sapos incapaces de transformarse en ese príncipe que tanto soñé.

—Estás en lo cierto —le dije— ¡Cuánta razón tienes!, y es que no existe ese amor idealizado, el amor es un sentimiento personal y no un estereotipo, cada quien tiene su forma de amar, cada una tan valiosa como la tuya. Puede ser que no te sientas cómoda con esa forma de amar y allí vendría tu decisión de si puedes adaptarte y ser feliz con esa relación o dejarla ir, pero jamás continuar tratando de cambiar a ese ser porque el fracaso y el conflicto estáría prácticamente asegurado.

—Es que no sabes… me han lastimado tanto y yo solo quiero un amor que me haga feliz.

—Quizás allí esté parte del problema, estás buscando la felicidad en otra persona en lugar de buscar ser feliz tú; la carga que le quieres adosar a esa otra persona es muy grande, ¿te imaginas? Le estás entregando tu felicidad en sus manos, ¡tamaña responsabilidad!, Verónica querida, debes ser feliz tú y desde allí la idea es compartir esa felicidad con el ser amado y ¿por qué no? hacerla mayor, para los dos.

—Te entiendo, pero he probado con tantos y nada que consigo el adecuado, es angustiante.

—Querida, el amor no es una carrera de obstáculos, es un proceso que se da, que fluye, no es ir por la vida probando y probando, es estar desde la apertura, conocer personas y desde ese estado, desde la quietud del creer, de pronto el amor sucede y te sorprende. Eso sí, el príncipe azul no existe, existen seres humanos con los cuales puede surgir el amor y desarrollar relaciones felices.

Creías que el amor era para siempre, que ese ser amado no podía lastimarte porque te amaba, hasta que te lastimó o tú lo lastimaste creando la primera herida que quizás al transcurrir del tiempo terminó acompañada de otra u otras heridas y eso le fue pasando a todos salvo algunas excepciones por distintos factores provenientes de las historias propias y de terceros… unos padres o suegros castrantes, otros terceros que se interpusieron en la relación, tus sombras o sus sombras que terminaron apagando la luz del amor.

Es importante soltar las expectativas y si bien es conveniente que tengas claro cuáles son esos aspectos “no negociables” que deseas que caractericen tu relación de pareja, no menos cierto es que andar con una lista de atributos con la cual evalúas a cada posible candidato (a) que encuentres en tu camino, te dejará más solo (a) que la una.

No importa qué haya pasado, ni cuántas heridas de amor has acumulado en tu camino, si entiendes que debes continuar sin recrear esos dolores y creando en tu vida la certeza que el amor es posible, que existe no una sino varias personas ideales para ti, estarás activando tu poder creador en el amor. Suelta la “necesidad” de tener pareja y  cree en la magia que habita en ti donde todo es posible si así lo decretas y confías.

Para cerrar, te sugiero que repitas en tu mente varías veces al día afirmaciones positivas sobre el amor con las que te sientas cómodo(a), como por ejemplo:

Soy un imán que atrae el amor.

Merezco el amor en mi vida.

Mi amor bendito está presente.

Eres amor y mereces amar y ser amado (a).



Deja tus comentarios aquí: