Cuando el péndulo está quieto

Con la certeza de la experiencia de lo inasible, naufrago en aguas calmas. Mis palabras son como dardos venenosos en los trémulos corazones de los hombres. A pesar de las mil formas del mundo, mis ojos sólo permanecen cautivos del paisaje interno. Cuando descubro en cada aliento al No-Ser que soy, me fundo como la gota al Océano, y mi antigua forma se disuelve sin resistencias.

En tiempos donde la mirada está puesta en objetos, objetivos y metas, donde la conquista de lo asequible capta toda la atención de las gentes, ofrecer un poco de comprensión es, como mínimo, un insulto y una provocación. No obstante ello, ¡qué bien me sienta esta titánica misión!

Como zombis, cautivos del imaginario mental, danzan los cuerpos del hombre al compás de los tambores del mundo. Hipnotizados por la danza de la irrealidad, giran en torno al ruido y al bullicio de sus razonables mentes correctas. Para el que duerme, ¿qué es el sueño, excepto un escenario de imágenes inentendibles? Pero cuando la Conciencia despierta, ni aun en sueños tiene lugar el sinsentido.

Aquel que despierta, recoge de los sueños fragmentos de su Alma. No es que sufra de locura, ni es candidato al desvelo. Más bien es un loco, cuyo develo revela. Fíjate en esta paradoja: ¡Aún con los ojos cerrados, su corazón está completamente abierto! Y tú, que caminas dormido, a pesar de ver el mundo, dime: ¿Qué esperas para revelar los secretos que habitan en tu interno?

La Conciencia es el estado que te vuelve completamente partícipe de la Realidad. Cuando hablo de Realidad, no me estoy refiriendo a la realidad objetiva, al objeto que prenda a la mente, me refiero a la substancia del No-Ser. ¿De qué sirven los objetivos, sino para encender los motores del deseo y de la búsqueda?

Cuando el rol que ejerces se apodera completamente de ti, no dejando lugar al silencio de lo in-manifestado, la desgracia de la identificación te nubla la clara visión. Entre luchas y desesperanzas, se atormenta la mente que, incapaz de controlar, delira y se vuelve esquizofrénica. En tanto el personaje tenga siempre roles protagónicos, tu Vida será una película de terror. ¿Y después preguntas de donde viene el miedo? ¡El miedo surge de ese “supuesto perder aquello que nunca fue verdaderamente tuyo”! ¿No ves como la ilusión juega contigo a las escondidas en una habitación vacía?

Aquel que vive en el mundo esperando ser alguien más, es un necio, cuya única condición es la eterna desdicha.

Te debates constantemente entre la Vida y la Muerte. Comprende que toda dualidad es siempre una misma energía, danzando de un polo a otro. ¿Puedes ver así la Unidad en toda dualidad? Quién no se aferra al péndulo de los extremos, consigue el equilibrio, viaja por el camino del medio. En el punto medio no hay impulso y, sin impulso, ningún deseo de revancha queda.

Para comprender esto debes morir primero. Es entonces la Conciencia el suicidio de la personalidad. Es por ello que tantos le temen y se resisten a ella. Porque para Ser, es necesario que el que eres muera. Y si la palabra muerte te impregna con la fragancia del temor, es que continúas muy aferrado al mundo todavía. ¿Cómo podría ser libre de verdad, aquel que no halla descanso y remanso en los brazos de la comprensión sincera?



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