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Cuestión de autoestima

Quienes leen mis artículos con frecuencia saben que tengo pasión por vincular en ellos ciencia y espiritualidad. Sin embargo, esta vez quiero presentar algo diferente que ha estado dando vueltas en mi cabeza desde hace rato y está relacionado con el tema de la autoestima.

Hace algún tiempo, en una conferencia dictada por el Doctor Robert Holden tuve la oportunidad de ver este video de la Campaña por la “Belleza Real” de la compañía de productos de belleza Dove que fue lanzada originalmente en el Reino Unido. Robert, a quien admiro profundamente, participó directamente en el diseño de la campaña y aunque no falta quien haya lanzado sus críticas en contra del verdadero propósito de la misma, no podemos negar que encierra una verdadera realidad: “hemos distorsionado el concepto de la belleza”.

La influencia de algunos medios y de la sociedad, hace que las mujeres y adolescentes de todo el mundo quieran ser más delgadas, más altas, más rubias, con más pecho; buscando siempre la perfección física.

Una mujer se observa en el reflejo de un charco

En este intento por buscar la belleza, he visto casos de madres que dejan a sus hijos huérfanos porque durante una intervención quirúrgica, para hacerse un arreglito estético, se presentaron complicaciones que terminaron provocándole la muerte. Igualmente he sabido de varios casos de niñas que comienzan a padecer de anorexia y bulimia incluso antes de llegar a la adolescencia por el temor a ser gordas y a verse feas.

¿Dónde queda la autoestima en estos casos? ¿Por qué nos dejamos llevar por los medios y la sociedad y olvidamos que la gente real tiene pecas, cicatrices, estrías, celulitis, etc.? Esa es la gente normal, la belleza real es la que vemos en las calles todos los días, la gente mayor, la gente gordita, la gente flaquita, las de cabellos rizados, las de cabellos lisos…. La belleza física es solo temporal.

Si bien es importante cuidar la apariencia física y sentirse contenta con ella, es esencial amar nuestra belleza interior. Para esto necesitamos estar conscientes de nuestras habilidades y capacidades, y explotarlas al máximo, porque estar bien por dentro te hace brillar.

La autoestima depende de en qué medida te sientes valorado, querido y aceptado por otros y en qué medida te valoras, quieres y aceptas a ti mismo. Las personas con una autoestima sana se sienten bien consigo mismas, aprecian su propia valía y están orgullosas de sus capacidades, habilidades y logros.

Acéptate como eres, cultiva y embellece tu interior y siéntete contento y seguro de esa mágica potencialidad que hay en ti; si te sientes digno poseedor de todas tus virtudes, serás dueño absoluto de todos tus sueños y tendrás una vida plena.

 



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