Des-Cubrir

No te fíes de ninguna sentencia ajena, ni des por válido conocimiento alguno.

Echa toda idea por tierra y duda de cualquier palabra escrita.

¡Eres, en tu esencia divina, la manifestación más fiel de la sabiduría toda!

¡Sencillamente des-cúbrete! ¡Todo lo demás llega por añadidura!

 El polvo del automatismo y la queja recubre de expectativa el horizonte de tus ojos perdidos. A tientas como un loco, vagas por la vida con los brazos extendidos y con los pies a rastras como escudos de tu ignorancia. ¿Qué esperas encontrar imbuido en la densa niebla de la confusión?

A pesar de que llevas los ojos abiertos, aún no te has quitado la venda. ¿Cómo pretendes hacer realidad tus anhelos cuando lo único que tienes es oscuridad y tinieblas? Con resignación y furia te preguntas con cada latido: ¿Hacia dónde voy? ¿Hacia dónde voy? Pero el ruido de tus reclamantes insultos a la Presencia no te permite oír las verdades del silencioso y sabio aliento que te atraviesa.

Recubierto de mil formas buscas la identificación con lo informe. ¿Cómo podrías? ¿Acaso un espejo cubierto con una sábana es capaz de reflejar imagen alguna? Lo que has decidido llamar desencuentro no es más que la acuciante agonía del presente en manos de múltiples deseos.

La percepción se ha visto agraviada a causa de que tu atención se ha fijado en el exterior, en la corporeidad, en la materia. Lo que se manifiesta afuera del ser ha servido de distracción al llamado interior, que no ha cesado en su intento por cautivar la Presencia. Una fuerza invisible pugna por atraernos hacia el plano multidimensional de la realidad pura.

Des-cubrirMientras la mirada se fije en lo que tiene formas, el llamado continuará siendo ignorado. Lo será hasta que ya no quede tiempo y las fuerzas incontenibles de la conciencia que pugna penetren abruptamente en la esencia, atravesando cualquier barrera que se oponga a ella, barrera que es imaginaria ante su presencia, aunque real para el hombre. La vida se engrandece con la presencia de los seres conscientes, quienes, en serena armonía, hacen de ella una auténtica manifestación de inconmensurable belleza.

El pájaro de la claridad desciende desde el centro mismo del universo para hacer su nido en el corazón de los que han des-cubierto su alma. Tanto se ha enamorado la existencia del hombre que, incluso cuando este se muestra ajeno a sus bendiciones, ella le regala a cada instante la eterna posibilidad del despertar.

Imagen: Débora Anderson.



Deja tus comentarios aquí: