Banner Cabecera

¿Desde qué energía te comunicas con tu pareja?

Bailar en pareja puede ser placentero o muy incómodo. Si ambos quieren liderar el baile, habrá más de un pisotón.

Si uno de los dos se impone, es posible que el otro esté acumulando frustraciones o esté feliz dejándose guiar. También puede darse el caso de que se turnen para dirigir o ser dirigidos, disfrutando el baile y aprendiendo a dar y recibir.

En cualquiera de los casos se reducen desde ruidos, incomodidades e incertidumbre si ambos saben comunicarse asertivamente y expresar lo que desean en esa danza que los involucra no solo a los dos, sino al resto de quienes interactúan con ellos en el salón de baile de la vida.

Comunicarse es uno de los grandes retos de la humanidad. Y si en una pareja es complejo, imagínense en un país o entre países. Ya vemos cómo están las cosas en nuestro planeta básicamente porque no hemos sabido ponernos de acuerdo.

Dos mundos

Cuando dos personas deciden unirse, traen consigo a la relación, como decimos en Integrando La Vida, su morral de experiencias, positivas y negativas, sus recuerdos felices, sus momentos de rabia y hasta sus heridas con todas las consecuencias que ello implica. Desde ese instante han decidido entrar en el mundo de otro(a) y asimismo dejan que ese(a) otro(a) entre en su universo.

Algunas sugerencias para mantener una buena comunicación en pareja

  1. Háganse responsable de su morral de experiencias. Si les pesa mucho, duele, fastidia, quizás ya es hora de decidir qué hacer con todo eso: liberar lo que les duele de sus experiencias individuales, viajar más ligeros, soltar el pasado o la ansiedad por el futuro. Toda esa carga puede impedirles estar disponibles para su relación. Hay quienes inconscientemente le atribuyen a la pareja sus dolores y desean que les libere, les salve, se haga cargo. Una pareja no está para eso. No es el papá o la mamá, el hermano o la hermana, una pera de boxeo o el ángel de la guarda. Es solo un compañero en este viaje, y ambos son humanos con luces y sombras.
  2. Obsérvense cada vez que sientan algún vacío, dolor, rabia, añoranza, inconformidad y crean que el otro tiene la responsabilidad. Puede que con lo que deseen expresar tengan mucha razón, pero procuren hacerlo desde su adulto(a) sabio(a) y no desde el niño(a) herido(a) o desde la madre o padre sobreprotector .

La pareja es un igual, no está ni por debajo, ni por encima de nosotros. Cuando estamos a punto de hacer una pataleta porque usamos esa manera para comunicarnos, tendremos una reacción del otro en consecuencia.

Cuando creemos que la pareja es un hijo que cuidar, tarde o temprano se encontrarán dando o recibiendo instrucciones que les remontarán a su infancia.

La pareja no es tu hermano(a). Hay quienes se comunican desde la rivalidad fraterna. Pelean por el control del televisor, por el espacio en la cama entre otras cosas.

Ubiquen en ustedes desde qué energía se comunican. Quizás más que usar unas palabras u otras lo que necesitan es sintonizarte en la energía adecuada.

  1. Hablen en primera persona. Expresarse en primera persona contribuye a asumir la responsabilidad de lo que cada quien está sintiendo sin señalar al otro. “Me siento dolida cada vez que te expresas de esa manera” en vez de “me hieres cada vez que hablas así”. “Me siento preocupada cuando no me avisas que vienes en camino” en vez de “eres un desconsiderado, no avisas”. “Soy feliz y me encanta que seamos felices juntos” en vez de “tú me haces feliz”
  2. Busquen el momento oportuno. Si tu pareja o tú están sensibles, atareados por exceso de trabajo, agotados, en rabia o tristeza por algún percance o situación, no es el momento para tomar decisiones o poner un tema álgido sobre la mesa.
  3. Respiren conscientemente, escriban, caminen, hagan ejercicio antes de expresar una molestia. Contestar desde la rabia, pondrá palabras en sus bocas que no podrán recoger. Si bien es cierto que no podemos controlar las emociones, podemos aprender a manejarlas.
  4. Lo que no es, no es. Cuando una relación ha caído en el abuso o la violencia entramos en otros terrenos. Una mejora en la comunicación no es suficiente para manejar situaciones tan extremas como esta. Las heridas en ese nivel son profundas así como la distancia entre los dos. En momentos como esos es recomendable la búsqueda de apoyo profesional.


Deja tus comentarios aquí: