Dinero: el tercero en la relación

La reciente crisis económica a nivel internacional, ha impactado no sólo las cuentas bancarias, sino también los matrimonios. El estrés causado por no poder cumplir con los pagos mensuales, ha traído un nuevo intruso a la relación: el dinero. Lo que se esconde, lo que aporta o no aporta cada uno, la forma como se gasta; todo se ha convertido en tema de discusión.

De acuerdo a un sondeo sobre “Infidelidad Financiera” de la Fundación Nacional para la Educación Financiera de Estados Unidos (FNEF),  3 de cada 10 norteamericanos admiten sentirse decepcionados de sus parejas. El 58% de los encuestados, admitió tener efectivo escondido de su pareja y el 15%, cuentas secretas. Cerca de un 70% admitió que la “infidelidad” financiera les causó problemas y el 16% terminó en divorcio.

Pero ¿cómo un tema tan mundano puede acabar con el amor, con una familia? Según el psicólogo y escritor Dr. Willard Harley: “frecuentemente, cuando una pareja está discutiendo sobre dinero, el problema no es el dinero” El asunto es que se usa el dinero como arma en la batalla. De hecho, los mismos encuestados por la FNEF alegan que es la falta de confianza, el sentirse traicionado, lo que convierte el tema financiero en un problema de pareja.

Eso explicaría los resultados de la “Encuesta sobre Generosidad Marital” en el que el 29% de los encuestados sintieron el impacto de la recesión y el estrés financiero en sus matrimonios, pero casi un tercio de ellos indicó que la recesión los alentó a dedicar más tiempo y esfuerzo a salvar el matrimonio. Otro hallazgo interesante fue  que el 38% de las parejas que planeaban divorciarse, tuvieron que posponerlo por los costos legales del divorcio en si y la carga de llevar dos hogares en vez de uno.

En cualquiera de estos casos, los expertos aconsejan aclarar la situación y seguir algunos pasos, ya sea para solucionar los problemas financieros, los de pareja, o ambos. Desde realizar un presupuesto conjunto, discutir y aceptar las opiniones de ambos, mantener una cuenta conjunta para los gastos comunes y un presupuesto separado para los gastos individuales y planificar el futuro. En el caso de estar atravesando por problemas de deudas, buscar ayuda y seguir juntos un plan en el que ambos colaboren en la medida de sus posibilidades.

Y si todavía no vives en pareja, es buen momentos para iniciar la conversación. Hablar de dinero con la persona amada, con la que se sueña un futuro maravilloso, no es nada romántico. Pero forma parte de la vida real, así que es mejor aclarar los puntos a tiempo para evitar que se convierta en el detonante de la relación.



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