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El amor es equilibrio

Metafísicamente el Amor es una manifestación de la bienaventuranza en la cual el Universo se funda y a partir de la cual ha sido creado.

El amor es una fuerza que el autor del universo hizo descender hasta la realidad material inerte y oscura con el fin de que los habitantes del que iba a ser nuestro mundo retornasen a Él.

El descenso del amor a las tinieblas provocó que los sellos se abriesen a un despertar que tenía el signo del verdadero gozo, pues el amor es deleite.

Y con este despertar al amor, en el mundo ingresó la posibilidad de volver a la realidad divina. Todo ser humano ha buscado este principio de unidad, porque el espíritu humano ha estado siempre reclamando por la realización y el éxtasis que sólo el poder del amor otorga.

El amor tiene múltiples formas de manifestación. De hecho sus expresiones son infinitas. Quienes han desarrollado su conciencia lo suficiente pueden percibirlo incluso en la tierra y en las piedras.

El amor no es una mera unión vital, simpatía, filantropía, cariño o afecto, aunque pueda tener alguna relación con éstos. El amor es en esencia una unión con el amado despojada de toda sombra de egocentrismo. Pues sólo superado el ego podemos ingresar al ámbito del amor.

Esto significa contemplar lo amado como un ser distinto de nosotros, como un ser autónomo y diferente. La experiencia del amor es la de la fusión de un yo y un tú distintos. El amor es la fuerza orientadora que conduce al otro al cumplimiento de su vocación.

En el ámbito humano el amor se manifiesta como un sentimiento espiritual permanente que unifica a dos almas que son una en esencia, pero dual en la manifestación terrestre actual.

El verdadero amor dota a los hombres y a las mujeres de un poder que puede elevarlos hasta las más altas cimas y hacia inimaginables hazañas de sacrificio por el ser humano. Y tales hazañas de sacrificio no son producto de una compulsión, sino un gozoso acto de ofrenda. llegar al buen amor, ese que se reconoce porque nos sentimos reales, abiertos, respetuosos y somos muy felices.

Dar el sí significa que te tomo tal como eres, me ilumino porque a tu lado siento, que sale lo mejor de mí.
El buen amor se compone de sonrisas, reconocimiento, saber escucharse, corresponderse, considerarse, inclusive en las adversidades.

El buen amor está basado en el equilibrio, en el respeto, en la convivencia que nutre, que sabe expresar de muchas maneras el reconocimiento hacia lo que el otro da y hace, invitando hacia querer dar más, con reciprocidad, es decir, también es importante recibir.

El buen amor te quiere con tus imperfecciones y no busca cambiarte. En suma, a nuestro humilde juicio, el Amor es una fuerza trascendente que existe por si misma y que en su movimiento evolutivo se derrama sobre todas las cosas, las engloba para unirlas, abrazarlas y ayudarlas, por tanto, a ser lo que son tras las apariencias.

DANIELA MIJARES
2017



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