La femineidad del caleidoscopio

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Cuando somos niños hay ciertos juguetes que no no nos pueden faltar  y que con el pasar del tiempo recordamos con nostalgia.

Las niñas, un jueguito de té de porcelana, lo disfrutamos hasta más no poder y muchas de nosotras guardamos alguna que otra pieza para recuerdo o para dársela a nuestras hijas.

A los niños no les puede faltar su caballo de palo y una espada, esto es como un símbolo de su virilidad y del papel de héroes.

caleidoscopio

Sin embargo, hay un juguete que nos une a todos y es la imagen viva de esa área tan especial del hombre y la mujer: la ilusión, el vagar por los colores y las formas y ese juguete tan preciado no es nada más y nada menos que el caleidoscopio.

Pero ¿qué es realmente un caleidoscopio?

Es un tubo que contiene tres espejos que forman un prisma tetraédrico, al extremo de los cuales se encuentran dos láminas traslucidas entre las cuales hay varios objetos de color y forma diferente, cuyas imágenes se ven multiplicadas simétricamente al ir girando el tubo mientras se mira por el extremo opuesto.

Este juguete tiene la virtud de servir de entretenimiento tanto para niños como para adultos, nos arranca de este mundo por un instante, nos distrae de las labores cotidianas y nos hace soñar y sentimos que estamos casi tocando el cielo con las manos pues sus formas casi infinitas nos llevan a un universo brillante.

Es realmente un juguete infantil clásico, de gran sencillez y resultados sorprendentes.

Pero… ¿por qué hablar de un juguete tan sencillo relacionándolo con nosotras las mujeres? Porque las mujeres somos así, como un caleidoscopio, proyectamos formas y colores, y somos capaces de sorprender con ese potencial tan extraordinario que Dios ha puesto en cada una de nosotras.

No querrán saber las horas que me pasaba yo girando y girando ese tubo y apostando conmigo misma de que encontraría la misma forma varias veces y de igual manera varias veces no obtuve resultados.

A medida que pasaba el tiempo y sin olvidar mi caleidoscopio, empecé a relacionar este tubo mágico y sorprendente con nosotras las mujeres tan especiales y tan diversas.

caleidoscopio2Por eso creo que en este juguete sencillo estamos bien representadas, pensaremos en nosotras como si fuéramos un caleidoscopio, nos hermanaremos para mostrarle al mundo que Dios ha creado a la mujer de una pasta muy especial, vibrante, emotiva, sabia, alegre, dispuesta, altas, bajitas, gorditas y flacas, calladas, hablantinas, creativas y podría seguir enumerando sus formas y colores pero mejor las iremos descubriendo a medida que pensemos en nuestras madres, amigas, tías, hijas que harán el papel de los espejos que básicamente forman el caleidoscopio.

Me atrevo a decir que Dios tan infinito nos creó básicamente mujeres pero su creación en nosotras es infinita, démosle gracias por esa diversidad y por el proyecto hermoso de ser mujeres versátiles y capaces de girar el timón de un barco en plena tempestad. Llegando a orillas seguras aun en medio de un mar embravecido y sin visión, el corazón de Dios en nosotras nos hace capaces de ver en medio de la oscuridad…

¿Estamos listas? ¡Entonces empecemos a girar el tubo!