El Desapego al Dinero no es Derroche

El Desapego al Dinero no es Derroche

En el mundo del espíritu, casi siempre se malinterpreta la palabra desapego, sobre todo cuando estamos hablando del dinero. Hay personas espirituales que son más bien derrochadores, y cuyo ego espiritual les dice que “hay que circular”. En esta oportunidad vamos a hablar de tres formas como los derrochadores se confunden con el desapego.

Intercambio

El primer elemento está en la capacidad de intercambio. Una persona que derrocha es alguien con un vacío interior que desea llenarlo como sea, y utiliza el dinero como un medio de satisfacción adictiva inmediata. Es alguien que no se toma el tiempo de realmente calibrar el intercambio como una relación de valor, sino como una relación de necesidades. Estas personas siempre están detrás de algo que brilla, sienten que algo les falta y creen que solo teniendo más podrán lograr más.

En el alma, el dinero no lleva prisa. Si tiene, entonces, avanza, y si no tiene, entonces, espera.

Circulante

Este término, que aplica a nivel ecológico con el agua, y a nivel contable con el dinero, se refiere al tiempo que dura la energía en su cauce. Al ser este un tema de vivir en armonía financiera, estamos, entonces, hablando de nuestra capacidad para tener dinero en la cuenta.

Una persona con derroche entra en ansiedad al ver dinero en su cuenta, y comienza a fantasear acerca de todas las cosas que podría comprar con ese dinero que reposa en su cuenta bancaria. En un acto de impulso descontrolado, corre a gastarlo. En cambio, una persona que vive el dinero desde el desapego siente ese dinero como una energía en reposo, cual monje meditando hasta que reciba la señal de lo que debe hacer.

Inversión

Esta palabra es la que más mal uso recibe de parte de los derrochadores. Confunden comprar algo de calidad con una inversión a largo plazo (como si comprar unos zapatos y un inmueble fuese lo mismo). Al final, terminan con la casa llena de artículos comprados en ofertas o en rebajas, pero sin tener una utilidad clara en sus vidas.

Es muy diferente la forma como alguien que vive en desapego invierte. En primer lugar, la inversión es un dinero puesto en un proyecto que espera ser rentable a largo plazo, es decir, que retorna ganancias, pero también riesgos. Una persona desapegada hace su trabajo de revisar, informarse, analizar y luego tomar la decisión más congruente.

Si quieres quedarte con una guía mucho más simple para saber cuándo derrochas y cuándo te desapegas, revisa cómo te sientes: el derroche te atropella mientras que el desapego te acompaña. El dinero, si se maneja desde alma, siempre te permitirá vivir en armonía financiera… tengas poco o tengas mucho.



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