El dilema del maestro

El dilema del maestro

Existen pocas profesiones con la capacidad que tiene el magisterio de transformar profundamente la vida de otro ser humano. Por lo general, las personas que eligen ejercer esta carrera lo hacen motivadas por un verdadero espíritu de servicio hacia los niños y la comunidad, pues como es bien sabido, no lo hacen por dinero. La gran mayoría de profesionales de la educación son mujeres, caucásicas, provenientes de la clase media, quienes al salir de las escuelas de educación universitaria y entrar a trabajar en las escuelas públicas se encuentran con una realidad ajena a la que ellas mismas han experimentado hasta la fecha.

Gracias a las reglas que rigen la sindicalización de este gremio, las maestras con cierta antigüedad gozan del privilegio de escoger primero a dónde van a ir a enseñar antes de empezar el próximo año escolar. Así pues, luego de haber adquirido experiencia, muchas optan por mudarse fuera de las escuelas donde iniciaron sus carreras para ir a enseñar a otras con menos retos. ¡Y no se las puede culpar! Como resultado, a las recién graduadas e inexpertas les tocan solicitar una plaza de trabajo allí donde hay un mayor número de vacantes disponibles.

¿Dónde es eso? Pues suele ser en los lugares más necesitados de educadores con mucha experiencia; o sea, en las escuelas públicas situadas en áreas urbanas afectadas por la pobreza, la violencia, las drogas, las pandillas, entre otras calamidades.

Aun en el caso de ir a parar en una escuela cuyas condiciones sean menos calamitosas, la novata encontrará escenarios igualmente lejanos a su historia personal. Por citar un ejemplo, es posible que entre en contacto por primera vez en su vida con estudiantes y padres procedentes de otras razas y/o culturas, cuyas lenguas, fiestas, percepción del rol del maestro –sumadas a un montón de otras cosas– difieren de la del norteamericano clase media y caucásico. No es difícil deducir que el choque cultural es tremendo. ¡Para ambos!

Aunque la profesora tenga la mejor de las intenciones, lo cierto es que estará al inicio de su curva de aprendizaje. La brecha cultural también jugará un papel importante en las dinámicas que se operan entre alumno y adulto. De hecho, se cree que los estudiantes varones negros y latinos son castigados con mayor severidad, sufriendo considerablemente de más expulsiones y suspensiones que sus camaradas blancos, debido en parte a la lectura o mala lectura que la maestra hace de su conducta, juzgándola agresiva o amenazadora, aunque no siempre lo sea.

Lo que hoy nos ocupa es la problemática de tener nuevos maestros en las escuelas con más carencias, ya que esa situación está generando un círculo vicioso muy destructivo. Una de las maneras para romper este círculo vicioso es a través de la opción escolar, la cual proporciona una salida a estos niños atrapados en medios ambientes como los descritos más arriba. Usando becas, vouchers o education savings accounts, los estudiantes pueden tener acceso a una educación privada gratuita o a bajo costo.

Por lo regular, en las escuelas privadas hay menos niños por aula, lo que permite una atención más individualizada hacia cada estudiante. Con un poco de suerte, puede que hasta le toque al niño transferido unos de esos maestros experimentados que abandonó el sector público. Al mismo tiempo, este tránsito de una a otra escuela, aliviana la sobrepoblación estudiantil en los salones de clases de los distritos escolares urbanos. Es como dicen en inglés un win-win: ganan los niños, ganan los maestros ¡y ganamos todos!



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