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El dolor de perder dinero y su lección espiritual

La semana pasada hablábamos de lo importante que es negociar desde el alma, sobre todo cuando estamos trabajando en áreas de desarrollo humano con mentalidad de abundancia.

Ahora, ¿qué sucede cuando pierdo dinero o voy a la bancarrota? ¿Acaso cometí un error o no escuché el alma? En este artículo vamos a profundizar este tema: qué significa perder dinero en el desarrollo espiritual.

Perder duele. Punto

Lo primero que debes saber es que el cerebro procesa las pérdidas con más dolor que el entusiasmo con el que procesa las ganancias. El dolor de perder es 250 % más fuerte que el placer que representa ganar. Eso hace que, no importa cuánto hayas ganado, siempre te va a doler perder.

El problema viene cuando confundimos el dolor con el sufrimiento. Sufrimos cuando elegimos hacer perenne el dolor en nuestro ser, cuando convertimos una situación en un luto de por vida. Entonces, es ahí cuando debemos pararnos y preguntarnos: si yo soy un ser cuidado por la divinidad, ¿cuál es el aprendizaje que oculta esta aparente pérdida? ¿Qué ganancia hay detrás de esto que aún no lo veo?

Perder dinero para crecer

En mi misión como “diosa de la armonía financiera”, como me bautizó Ismael Cala, he tenido la oportunidad de conversar temas de dinero con personas profundamente espirituales. Entre todos he descubierto que perder dinero los ha ayudado a crecer, liberándose de uno de los apegos más fuertes en nuestra sociedad actual: el apego al dinero.

Como vimos anteriormente, neurológicamente hablando, nuestro cerebro sufre ante las pérdidas, y el dinero es concebido como uno de los recursos materiales más poderosos en la historia humana. Aprender a comprender el dinero como una energía que nos apoya, incluso cuando está ausente, nos permite relacionarnos con él de una forma menos frenética y más calmada. No se trata de evadir el dinero, sino de colocarlo en su santo lugar.

Eres un espíritu creador

Conozco historias de personas que han quebrado más de quince veces, y conozco personas que han perdido más de 50 mil dólares en sus proyectos de negocios desde el alma. Todos han llegado a la conclusión de que la experiencia de la pérdida los acercó más a su espiritualidad, porque han descubierto que el dinero es transitorio, que lo fundamental nunca se perdió, y que la verdadera riqueza se hace evidente cuando el dinero está ausente.

Si tú estás pasando por una situación de pérdida, si tomaste una decisión por la cual quedaste con los números en rojo, si hoy estás perdiéndolo todo, voy a compartir contigo una de las frases que más me han ayudado a comprender espiritualmente el caos:

“Yo puedo absorber la pérdida y convertirla en ganancia, porque soy un creador”

Muchas veces, el problema no es la pérdida de dinero, sino las relaciones que se rompen ante los problemas de dinero. La semana que viene hablaremos de amistades y dinero, o de cómo procesar la pérdida de nuestro dinero en manos de nuestro mejor amigo.



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