El duelo de los hijos que se van del país: Síndrome del nido vacío

El duelo de los hijos que se van del país: Síndrome del nido vacío

Si los amores se pudieran diferenciar por magnitud, seguramente el amor hacia los hijos ocuparía el lugar más importante, es ese tipo de amor puro, incondicional, profundo.

Sabemos que no por amarlos los poseemos porque no nos pertenecen; se nos permite la gloria de ser una suerte de cocreadores de su vida, guías, modelos,  pero jamás dueños de sus vidas. Todo esto suena lógico, comprensible, sabemos que los hijos van a crecer y harán sus vidas, esto es lógico y natural pero fantaseamos que en nuestra edad madura y la vejez podamos estar en contacto con ellos, visitarlos con frecuencia, disfrutar de los nietos pero… ¿y si deciden irse del país?

Suele ocurrir que en esta situación de emigración se produzca el síndrome del nido vacíoes una sensación de soledad, tristeza, nostalgia que se experimenta cuando los hijos abandonan el hogar. Puede ocurrir ante cualquier superación pero obviamente es más fuerte cuando la distancia que se va a establecer es de gran magnitud geográfica por el abandono del país.

Muchos padres han vivido esta experiencia y, en Venezuela con altísima frecuencia en estos tiempos donde los hijos toman sus maletas tras la búsqueda de un futuro mejor, con mayores oportunidades para poder desarrollar sus proyectos. Aquí surge el primer conflicto donde si bien se desea lo mejor para los hijos esto choca con el ideal de estar en contacto con ellos en la fase avanzada de la vida; toca hacer de tripas corazón, encomendarlos a Dios y manejar lo mejor posible ese duelo que origina la separación física, esa distancia que probablemente nunca se imaginó.

En ocasiones son incluso los mismos padres los que estimulan esta partida buscando un mejor futuro para ellos lo que no quiere decir que no vayan a vivir el duelo y, por mucha tecnología que exista, video llamadas entre otras alternativas, nada puede sustituir el calor de un abrazo, la cercanía del contacto físico.

Ahora bien, toca aceptar la realidad y ser comprensivos con ese sentir, ese dolor de la separación que es absolutamente normal y tratar de superarlo manejándolo de la mejor manera posible, ¿cómo?

Aprende a usar la tecnología en caso que no sepas hacerlo: existen varias alternativas para sostener conversaciones gratuitas donde combinas audio y vídeo como el Skype y las que te ofrece Google Plus, entre otras. Reserven un tiempo para conversar y ya verás que esto te hará más llevadera la distancia. Gracias a Dios que disponemos de estos avances. ¿Te imaginas que no se tuvieran? Seguramente sería mucho más duro.

• Planifica y programa visitas para ver a tu (s) hijo (s), esto siempre será estimulante y te mantendrá la ilusión del contacto físico viva además de disfrutar del placer de viajar y desconectarte de la rutina.

Apóyate en otros padres que hayan pasado por esto que seguramente podrán compartir contigo su experiencia y las estrategias que han utilizado para manejar la separación en la forma más saludable posible.

Enriquece tu vida: explora nuevas actividades que te entusiasmen, ejercítate, comparte, disfruta de la vida, no te encierres porque el encierro lleva a la depresión y esto sería nocivo tanto para ti como para tu(s) hijo (s).

• Si aún estás en pareja es un excelente momento para profundizar la relación, recuperar la complicidad, el romanticismo, el vínculo de dos personas que se aman y comenzar a hacer cosas que dejaron de hacer por la crianza de los hijos.

• Confía en tu hijo(a), y, desde esa confianza transmítele la certeza que sabrá hacer las cosas bien y que tu siempre estarás allí para apoyarlo (a).

Padres e hijos tienen una conexión que va más allá de un espacio físico, viven en el alma de cada uno y eso nada ni nadie lo podrá romper, pero ciertamente hay que crear nuevas formas de relacionarse. Esa es la apuesta en el proceso, nada puede separar esos lazos de los que se aman, cambian los lugares pero jamás el afecto y la cercanía de los corazones.



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