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El orgasmo femenino como forma de vida

Debo confesar que cuando me hicieron llegar el artículo de Rowan Peeling sobre el orgasmo que puede durar hasta cuatro meses, lo leí con la curiosidad y escepticismo con la que se puede leer cualquier guía práctica sobre cómo ser feliz en 10 pasos. Sin embargo, lo leí y me topé con una interesante perspectiva sobre la sexualidad femenina que va mucho más allá del acto sexual en si.

Como  la misma Peeling dice en su artículo, “primero fue el slow food, luego el slow travel”  y como parte de este movimiento slow o de vida lenta, la escritora e instructora sexual Nicole Daedone, nos presenta el libro “Sexo Lento: El Arte y Oficio del Orgasmo Femenino”.

Daedone, explica en su libro la técnica de Meditación Orgásmica, conocida como OM -que por cierto, suena como un mantra- que le permite a la mujer, experimentar un orgasmo de hasta cuatro meses y vivir un estado constante de excitación, y le ayuda a asumir todos los aspectos de la vida con sensualidad y vigor.

En una encuesta reciente, sólo el 26 por ciento de las mujeres reportó haber alcanzado un orgasmo en su último encuentro sexual, mientras que entre los hombres, la cifra llegó al 76 por ciento. Según Daedone, es el carácter esquivo y la complejidad del orgasmo femenino lo que marca la diferencia. Y señala “la presión por tener una experiencia estilo película al unísono con su pareja es lo que aparta a la mujer del terreno de su naturaleza sensual”. Según la instructora sexual, las mujeres experimentamos el orgasmo de una manera diferente a los hombre, y hasta podemos ser más orgásmicas que ellos si nos apartamos de la noción masculina de que el orgasmo es sinónimo del clímax durante el acto sexual.

Nicole tiene más de 10 mil horas dedicadas al estudio del orgasmo. Así entendió que esta experiencia es vital para la mujer y está ligada a la capacidad de conectar. Guiada por su interés en las religiones y las prácticas de meditación, abrió en 2006 el centro One Taste (Un Sabor) donde comenzó a explorar el “hambre” por un verdadero orgasmo. Y con ello no se refería a la experiencia que nos muestran en las películas, sino algo mucho más cotidiano y natural. Su práctica está centrada en la capacidad de la pareja para concentrarse y poner toda su atención en la conexión sexual. Esto significa usar todos los sentidos, y sobre todo, el poder de la mente.

Así que si partimos de la base de que el orgasmo es la habilidad del cuerpo de recibir y responder al placer, podemos prácticamente vivir en un estado de excitación. Sin embargo, es una práctica que requiere dedicación, entendimiento y hasta la participación de una pareja adecuada. La meditación orgásmica, además requiere de algún tipo de ejercicio como yoga y la disciplina de quien practica algún instrumento musical.

La meditación orgásmica es sexo, pero no como lo conocemos sino más bien una práctica para re-sensibilizarnos, encender el deseo, más que inducir el orgasmo en si, mantenernos en un plateau de sensaciones, preparar al cuerpo para un sexo mejor y más intenso, es descubrir que el más ligero roce puede producir una gran sensación en el cuerpo femenino.

Como cualquier tipo de meditación o métodos que nos permiten vivir el momento y concentrarnos en lo que sentimos, la práctica de la meditación orgásmica nos puede llevar a un estado de bienestar que va mucho más allá de la preparación del cuerpo para el disfrute del acto sexual. Nos puede llevar a experimentar, saborear y disfrutar la vida.

 



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