El perdón como un acto de amor propio

¡Son tantos los vórtices en los que nos enfrascamos! Tú votaste por uno, yo voté por otro; te gusta el blanco, a mí el negro; eres vegetariano, yo soy carnívoro… y pare usted de contar. Somos especialistas en radicalizar nuestras posturas. Aprendimos a mantenernos infranqueables en esos reductos y, cuando nos damos cuenta, no podemos salir de ellos.

Nos quedamos atascados. Si nos aferramos a esa imagen, ¿qué obtenemos? Estancamiento. La energía no fluye. Teniendo en cuenta entonces que lo que tenemos por dentro es rencor, o diferencias, o rabia, el resultado es sencillo: a raíz de nuestra diferencia con otro, lo que acumulamos dentro nos carcome, succiona nuestra energía, y focaliza el peso de nuestras emociones en el lugar equivocado.

¿Cómo podemos buscar el perdón? Muy probablemente las situaciones raíz no se puedan resolver. Lo tantas veces dicho: a lo pasado, pasado.

Veámoslo entonces como un acto de amor propio. Como un paso hacia adelante, buscando sacar de nuestra mente todas las emociones tóxicas que ya sabemos cuánto daño nos hacen.

El amor es el máximo acto de reconciliación, porque damos sin esperar.

En este caso, recordemos, no se trata de amar a quien nos hizo daño ni mucho menos, seamos realistas, aunque bien podríamos alcanzar ese elevado estado espiritual con mucha práctica y dedicación.

Trata de identificar las emociones con una sensación física: el rencor con un pellizco, la rabia con un mordisco, y así con cualquiera que vaya surgiendo, y visualiza cada una de esas acciones en ti mismo: con seguridad, a nadie le gusta que lo muerdan, que lo pellizquen, etc.

La meditación puede ayudarte a dejar ir, a soltar: poco a poco verás cómo esos rincones oscuros habitados por la rabia o el rencor se van vaciando, se van aclarando. Cuando veas a la persona, o pienses en las situaciones que despiertan estas emociones, verás cómo poco a poco dejan de importarte. Ya estarás más cerca del siguiente paso: la reconstrucción del diálogo.

No es fácil, pero puede ser más sencillo de lo que imaginas. En el sentido más personal de la palabra, no te hagas tanto daño albergando emociones tan pesadas y negativas.

Tus ojos descubrirán de nuevo la alegría y la armonía.



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