El poder de tu legado personal

El poder de tu legado personal

Si tu paso por el mundo es solo transcurrir, es posible que más tarde o más temprano te cuestiones el sentido de tu existencia. Así como se habla de una huella ecológica medioambiental, cada ser humano también marca su paso por el mundo.

Sin que sea necesario que realices obras heroicas y monumentales, cada pequeño gesto y acto cotidiano, hecho desde la profundidad de la conciencia ética va creando tu legado personal.

Se trata del efecto que tiene en este mundo tu nacer, vivir y morir. Aunque parezca intrascendente visto desde la perspectiva de los billones de personas que habitamos el planeta tierra, cada uno, unido a otro en formas sutiles, casi imperceptibles, generamos un gran impacto.

Tus pensamientos, tus creaciones y tus concreciones tangibles forman parte del legado personal. Y también tu forma de ser, la de vincularte con otros y elevarlos, y la de sembrar.

Puedes sembrar en positivo, o puedes sembrar en forma egoísta, restringiendo el infinito caudal de abundancia que es natural y que rige las leyes del universo, si en eso crees.

Y como somos la manifestación de nuestras creencias y pensamientos, es posible que este planteo del legado personal te suene cercano… o muy lejano a tu realidad cotidiana.

Lo cierto es que lo vives en cada minuto de tu vida: en la forma en que convives con tu familia; en que interactúas con todas las personas; en que te relacionas contigo en el silencio de tu ser; y en lo que generas a través de tu hacer en el mundo.

  • El milagro, una perspectiva de la vida

La probabilidad de que nacieras es prácticamente cero. Observa esto: cada ser humano es la combinación de un espermatozoide y un óvulo concreto. Tu madre tiene una media de 100.000 óvulos fértiles durante toda su vida, y tu padre generó aproximadamente unos 400.000 trillones de espermatozoides, todos diferentes. Por lo que la probabilidad cierta de que el bebé que engendren seas tú, es de 1 entre 400.000 trillones de posibilidades.

Visto desde esta perspectiva, tu vida es un milagro; como tantos otros milagros cotidianos que vives y que pasan desapercibidos. Por ejemplo, el milagro de respirar, de reproducirnos, de observar el mundo a través de los sentidos, y de tener cierto tiempo en este plano físico.

Es justamente el tesoro del tiempo el que marca el comienzo de una cuenta regresiva desde que nacemos. Hay una cantidad de segundos de vida definidos. Si aproximadamente pasamos un 30 % del tiempo descansando, el otro 70 % es el que marca la diferencia si sabemos utilizarlo apropiadamente.

  • Sembrar, esperar, cosechar

En el ciclo de la vida posiblemente te has preguntado quién eres tú: tú, con tu libre albedrío, el que elige qué tipo de experiencias y vivencias atravesar. Aunque te cueste reconocerlo, eres ciento por ciento responsable de todo lo que te sucede, incluso aquello de lo que reniegas o te quejas.

¿Qué tal si todo lo que vives, en cierto sentido, lo has creado, provocado o permitido? En muchos casos esto es inconsciente, aunque es real. Siempre hay una participación necesaria personal para que las cosas sucedan.

El proceso de la vida, tan simple como nacer, vivir y morir, y tan complejo por la multitud de capas que implica hacerlo a conciencia, es un abanico de posibilidades infinitas para expresar tu esencia y lo que viniste a hacer a este mundo.

Como cada persona es única y especial ­-recuerda el dato científico de los espermatozoides y óvulos citado más arriba-, sería un desperdicio de tiempo (de vida) que te distraigas de tu propósito.

  • Propósito y legado, unidos

El propósito y legado van de la mano para dar sentido a tu existencia. Algunas preguntas que pueden ayudarte a encontrar respuestas son: ¿para qué estoy aquí? ¿Esto es todo lo que hay en mi vida? ¿Cuál es el sentido de la existencia? ¿Qué tal si explorara todas las opciones disponibles? ¿Si la vida es grandiosa, por qué me siento miserable y limitado? ¿De qué forma mis propios pensamientos afectan mis resultados?, entre miles de otras para llegar a tu esencia.

Para vivir más conectado con tu legado, en conciencia permanente, quizás desees explorar qué hay más allá de lo obvio, que es lo que vives todos los días en automático. Aquí tienes cinco formas de hacerlo:

  1. Practica la observación consciente todo el tiempo.
  2. Descubre técnicas como la meditación y la introspección.
  3. Consume libros, videos, cursos, seminarios y talleres de autoconocimiento.
  4. Reúnete con personas que vibren en sintonías elevadas.
  5. Mantén tus pensamientos en un alto nivel de vibración optimista y estimulante, para vivir mejor.

La vibración de tus pensamientos es directamente proporcional a tu fórmula del éxito en la vida. Quizás lo hayas escuchado muchas veces, aunque aún no te has decidido a practicarlo.

Atraes todo lo que piensas. Generas todo lo que mantienes en tu mente. Este principio de cocreación forma parte de una energía superior (y no es necesario que creas en un dios o como le llames). Formamos parte de un todo, si no fuese así, ¿por qué se dan las “coincidencias” o “casualidades”, que no son tales? Siempre hay una causa, algo que provoca un impacto en ti y, en consecuencia, en los demás.

  • Desarrolla el poder de tu legado en el mundo

Puedes ser consciente o inconsciente de tu vida. Esa es parte de tu elección. De lo que no te libras es de tu legado personal.

La invitación es a que no dejes de practicar y te pierdas la oportunidad de dejar tu huella positiva en el mundo.

Estas herramientas prácticas pueden ayudarte:

  1. Utiliza sabiamente el poder de influenciar. Vivimos en contacto con otros. Hazte consciente del impacto de tus palabras, gestos y acciones. Colócate en el lugar de ser una fuente de sabiduría infinita (esa que yace en tu corazón, no solo en tu mente), y comparte con los demás. A la vez, ábrete a recibir, y sé selectivo en qué permitirás capitalizar: la sugerencia es que estés atento para dejar entrar todo lo que sea para tu elevación y aprendizaje.
  2. Manifiesta tus dones y habilidades. Seguramente te gustaría hacer muchas cosas, y tienes condiciones para ello. Ponte en acción: no le prives al mundo de conocer tu obra.
  3. Atraviesa tus miedos, esos que te impiden crecer. Si dudas sobre cómo hacerlo, empieza por vencer miedos pequeños, y escala hacia mayores concreciones.
  4. Conecta con personas y tiende puentes. Haz de ti un círculo virtuoso de conexiones valiosas con otros seres; cuida tus pensamientos, tus palabras y tus acciones. Que todo lo que hagas esté impregnado de esta esencia cocreadora: lo que compartes con tu familia, amigos, compañeros de trabajo; tus mensajes en las redes sociales. Persigue el anhelo de hacer tu aporte positivo a cada momento, mientras andas por el mundo.
  5. Alimenta la bondad y las virtudes que eleven al mundo. Empieza por ti y por limpiar tus pensamientos. Sé cauteloso en tus batallas, no te enredes en conflictos innecesarios. Despiértate a la curiosidad, a la sabiduría más allá de lo obvio, a la contemplación, al silencio, al reposo. Haz feliz a otra persona. Permítete sentirte feliz la mayor parte del tiempo: te lo mereces.

Se trata de elegir tu actitud consciente de aporte al mundo, más allá de lo que has aprendido (o te han enseñado). Este mundo necesita de personas especiales; si así lo sientes, empieza por ser una de ellas, a tu medida. Paso a paso. Nadie te apura. Solo tu conciencia de sembrar algo mejor que lo disfrutes tú mismo, y todos.



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