El potencial del deseo

El potencial del deseo

Puedo. Yo puedo. Voy a poder. Repito estas palabras mientras remo la barca en la que hago mi entrenamiento de seis semanas para perder diez libras.

¿Quién no se ha dicho una o muchas veces a sí mismo “no puedo”? ¿Quién no ha dejado sus sueños a la deriva, incapaz de creer en sí mismo?

Esa potencialidad de ser y hacer que te inquieta no es privativa de unos pocos seres elegidos. Todos poseemos la facultad de poder, la voluntad espiritual y la inteligencia para cumplir nuestros propósitos.

Gracias a las investigaciones neurocientíficas de los últimos años sabemos que si nuestra mente decide reinventar a su cerebro, puede hacerlo. Aunque de pequeños no hayamos sido formados con hábitos que fortalecen y desarrollan nuestra personalidad, esto no quiere decir que nuestro destino ya haya sido definido. Una persona que no aprendió a ser ordenada en la infancia, ahora puede hacerlo sin importar cuál sea su edad. En el momento en que se despierta al deseo y se envía la emoción al cerebro, en ese instante sucede a nivel biológico lo que se llama potencial de acción. Este es el encuentro que se da entre dos neuronas en forma de beso, lo que produce una explosión de energía, y es esto lo que da nacimiento a una nueva red neuronal que se convierte en una creencia: yo puedo perder diez libras. Yo soy capaz. Yo voy a obtener lo que merezco, etc. Cuando la persona empieza a repetir esto cada día, esta nueva red neuronal sigue creciendo y con ello nos impulsa para cumplir lo que nos hemos propuesto.

Aun en la edad adulta, tú y yo podemos transformar nuestro cerebro y las creencias que alberga. Incluso aquellas que nos acompañan desde antes que la memoria. Tenemos el potencial de modelar nuestra estructura cerebral y con ella, nuestra vida.

¿Cómo podemos hacerlo?

  • Escribe una lista de 5 hábitos que no tienes hoy, y que deseas hacer germinar en tu cerebro. Enfócate en ellos todos los días y deja de lado los malos hábitos.
  • Escribe estos nuevos y deseados hábitos 25 veces al día durante 60 días. Esta ayudará a que el nuevo proceso neuromuscular vaya haciendo florecer la nueva red neuronal.
  • Cierra el ciclo a los 60 días. Elige ahora un área diferente a la que trabajaste anteriormente. Repite el paso dos.

Mientras escribo este artículo recordé las palabras de un gran neurocientífico: el triunfo en la vida se consigue con un 20 % de talento y un 80 % de las ganas que se ponen. Lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo muestra, y esta lo envía al cerebro. Se inicia el proceso de reinvención.

Eres artífice de cada resultado que quieras tener. Tienes el maravilloso potencial de manifestar tus deseos en acciones, utilizando tu mente para transformar tu cerebro y luego, tu destino.

Yo sí puedo bajar diez libras. Tú sí puedes bajar todas las que te dé la gana. Vamos, pues.



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