El sexo y tú

El sexo y tú

Nuestra vida sexual es como cualquier otra área de nuestra vida, y responde a nuestro interior. Podemos aprender técnicas, posiciones, tips y rituales que ayuden a que el sexo sea más placentero. Eso ayudará, pero, en definitiva, es importante entender que la manera cómo disfruto mi sexualidad es un reflejo de mi vida, de cómo me relaciono conmigo y los demás.

Tu autoestima y el sexo

La autoestima es la sensación de valía, el amor propio y la validación de que esencialmente, está bien ser quién eres.

Si, por ejemplo, tu autoestima es frágil, puede ser que no te atrevas a pedir lo que verdaderamente quieres de tu pareja. También podría ocurrir que evites decir lo que no te gusta o no disfrutas. Adicionalmente, podría ser que tu enfoque sea totalmente para complacer a tu compañera(o) en lugar de darte también la posibilidad de disfrute.

Una parte muy importante respecto al disfrute del sexo es el peso que le hemos dado a nuestra apariencia física y lo que creemos de ella. Si te crees gorda, feo, muy delgado, o muy pequeña, tal vez estés más pendiente de cómo luces haciendo el amor que disfrutando del encuentro.

Con todos estos ejemplos lo que quiero decirte es que si tienes alguna dificultad en esta área, tienes trabajo por hacer.

La vida sexual, una maestra

En mi experiencia personal, mi vida sexual ha sido una gran maestra. Tuve que -como las capas de una cebolla-, poco a poco, ir deshaciendo creencias y actitudes para poder entregarme sin reservas a mi relación, a la experiencia y al disfrute. Ahora puedo ver hacia atrás y recordar el recorrido. Agradezco toda la transformación que ha ocurrido en mí hasta llegar a lo que todos queremos, vivir a plenitud la intimidad.

Ciertamente, no a todos nos toca aprender de la misma área, pero en mi caso, este fue uno de mis temas. Ahora agradezco que sea prueba superada, y hoy me sienta totalmente satisfecha como mujer. Desde esta experiencia es que comparto contigo estas palabras: para lograr el éxtasis total, como siempre, el mayor obstáculo es uno mismo. Por ello la importancia de ir quitando esas capas, esas creencias que nos limitan. También es preciso cambiar esos pensamientos equivocados en torno a nosotros y al sexo. Todo lo anterior aleja la posibilidad de disfrutar de los encuentros sexuales completamente.

Otro ejemplo: tenía un cliente que tenía la idea de que no era capaz de satisfacer a su pareja. Sentía vergüenza de confesarle eso a su esposa. Prefería evadir el encuentro. En consulta trabajamos con la imagen que tenía de sí mismo. Está superando ese pensamiento equivocado, por lo que su vida íntima también está mejorando.

Si quieres disfrutar del sexo, considera estos aspectos:

Comunicación: Creo que uno de los mayores retos es expresarnos claramente en torno a este tema. Tener la valentía, la autoestima y honestidad de decir lo que sentimos y pedir lo que queremos. Conversar de manera adecuada, tratando también de considerar a nuestra pareja, para llegar a acuerdos.

Responsabilidad: En este caso, esto significa adueñarnos de nuestro sentir y disfrute. Es decir, no poner en tu compañero(a) el peso de que es él o ella quien debe complacerte. Por supuesto que aquí también podemos agregar el hecho de tener protección. Así se evita el riesgo de embarazo o una enfermedad si es un encuentro casual.

Creencias equivocadas en torno al sexo: Muchas de nuestras ideas vienen en torno a lo aprendido en la iglesia, haciéndolo ver como algo malo o que nos aleja de Dios. Por otra parte, que la forma de nuestro cuerpo define cómo viviremos nuestra experiencia sexual. Estas entre otras muchas, tú tendrías que ver cuáles son las que te limitan.

Estar presente: Si físicamente estás en un encuentro sexual, pero tu mente está en otra cosa, no estás al 100 %. No puedes disfrutar totalmente de hacer el amor si estas pensando en cómo lo estas haciendo. Tampoco si te enfocas en que tu pareja tiene tal o cual defecto, o si estás recordando que la otra vez no fue una buena experiencia. Así mismo, cualquier preocupación, estrés o angustia puede disminuir o tu deseo de tener intimidad o que estés totalmente disponible para la experiencia.

La mente, nuestro órgano más sexual

¿Te parece rara esta aseveración? Especialistas en el tema aseguran que así es. Es nuestra imaginación la que puede ayudar a excitarnos o no. Y también nuestras ideas, las que pueden limitarnos o impulsarnos al disfrute. Por esto, te regalo algunas afirmaciones con las que trabajé para mejorar los aspectos antes mencionados. Son tomadas de un muy antiguo libro de Rhonda Levand titulado Sexejercicios de Sexualidad.

Espero te sean útiles:

“Estoy a salvo pidiendo lo que quiero sexualmente”.

“Cuanto más digo la verdad acerca de lo que quiero sexualmente, más satisfacción tengo”.

“El sexo refuerza mi unión espiritual con Dios”.

“Mi cuerpo es sexy, sensual y satisfactorio”.



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