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El tiempo ¿amigo o enemigo?

Para muchos de nosotros es innegable que el tiempo se ha acortado. No solo para quienes vivimos en ciudades congestionadas, donde el tráfico y las multitudes por doquier hacen que en muchos sitios tengamos largos tiempos de espera. Seguro muchos de ustedes han oído hablar de la Resonancia Schumann, pero más allá de la comprobación científica, está nuestra clara percepción de que ahora podemos hacer menos en las mismas horas del día.

Tal vez sean los retos de las ciudades y este elemento del tiempo que nos hace estar menos pacientes, más irascibles y menos compasivos. Siempre me sorprendo en el tráfico cómo la gente quiere llegar primero que los demás y hacen lo que sea para lograrlo: comerse una luz, ir en sentido contrario, tocar corneta alocadamente, no ceder el paso, etc.

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Lo cierto es que lo que más nos puede ayudar a lograr bienestar no es ninguna de las cosas que mencioné anteriormente, sino más bien nuestra actitud con respecto al tiempo. Si estás en una cola, desesperarte no te ayudará a que ésta avance más rápido. Sin embargo, si te relajas y tratas de enfocarte en otras cosas, haces tu tiempo de espera más productivo. El estrés contrae los músculos, te cansa, te pone a la defensiva y no acelera la cola. Por el contrario, respirar profundo eventualmente, pensar en algo positivo, organizar ideas, agendas, permiten que ese tiempo de espera sea usado a favor. Así que te invito a practicar estas propuestas, ¡verás la diferencia!

Ahora voy a otro aspecto del tiempo tal vez un poco más profundo. A veces, cuando estamos atravesando momentos de dificultad, de tristeza o de incertidumbre, queremos que simplemente este evento pase y despertarnos un día con el tema resuelto, daríamos cualquier cosa porque esto fuese así. En estos casos, si quisiéramos que el tiempo vuele y luego ver de lejos lo vivido. Parece que nos falta un entendimiento básico de la vida. Carlos Fraga dice que en estos casos no se habla de tiempo, sino de “Tempo”, un ritmo que no puede ser establecido en horas o días, es una buena explicación. Para mí, es entender que en la vida hay procesos, un ciclo que tiene inicio, maduración y final y que ese proceso no se mide en tiempo, sino más bien en lo que logramos aprender o crecer producto del proceso mismo.

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Entonces, si por ejemplo estás viviendo un duelo y te sientes triste, no te apures, honra tu tristeza, no sientas temor a sentir, ¡estás viv@! Así mismo, si estás en medio de una encrucijada y aún no tomas una decisión, no te apures por no vivir la incertidumbre. Más bien, tómalo con calma, busca señales hasta que sientas y sepas cuál es el camino a tomar. Permítete vivir eso, aprender de eso. La madurez y la sabiduría vienen como resultado de aquello que hemos aprendido en cada experiencia que nos ha tocado vivir. Así que en estas situaciones, el tiempo es relativo y no tan importante como lo que estás viviendo.

Entonces, para responder la pregunta de si el tiempo es tu amigo o enemigo, eso depende, ¿de quién? DE TI, así que aprovéchalo sabiamente.
¡Que Dios te bendiga!

 



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