Entre ángeles y milagros: como un ángel

Alrededor de los 15 años de edad yo atenté contra mi vida por primera vez. Mi psiquis estaba siendo devastada por el alcoholismo de un familiar muy cercano a mí y yo estaba desarrollando una severa adicción a la comida. De hecho, intenté quitarme la vida porque mis padres decidieron ponerme a dieta y no me pareció apetecible vivir sin anestesiar mi depresión y mi frustración con comida.

Por décadas me acompañó la sensación de que yo era un error ambulante, un problema sin solución, en pocas palabras, simplemente un inconveniente. Mi valía la determinaban mis éxitos académicos y profesionales y mis bienes materiales. La verdad es que ni sabía que existía la palabra autoestima. Era una especie de ego maníaca con complejo de inferioridad. Un encanto, eso sí. Quienes me conocían no tenían ni la menor idea del infierno en el que habitaba a puerta cerrada.

Con los años aumentó mi necesidad de anestesiar el dolor y agregué el alcohol y otras substancias al coctel que me mantenía sedada. Entre atracones y borracheras, los resentimientos, la vergüenza y la culpa giraban vertiginosamente entre mis oídos debilitando mi voluntad un poquito más cada día. Así me agredía poniendo mi vida en peligro y lastimando a quienes me amaban y no podían evitar mi deterioro.

Cuando el alcohólico de mi vida colapsó, yo tuve la oportunidad de ser testigo del fondo tan profundo que podemos tocar cuando no afrontamos la verdad y aceptamos que tenemos un problema de adicción. Caí de rodillas ante el dolor y el miedo y decidí buscar ayuda. Como un Ángel es la sinopsis musical que relata la historia de mi encuentro con DIOS y el milagro de mi sanación. Gracias a este encuentro, los excesos y las substancias tóxicas quedaron atrás. Se fortaleció mi conexión con el amor y con la vida, se renovaron mi fe y mis deseos de vivir.

Todo el dolor del ayer tiene sentido hoy porque gracias a mi pasado ahora yo me dedico a recordarnos que podemos escoger la luz en lugar de la densa oscuridad. Como Ministra Inter Fe o Interreligiosa y como Spiritual Life Coach es invalorable contar con mi propia experiencia para recordarle a quienes escojan procurar mi apoyo que si yo pude, todos podemos y que no necesitamos estar solos en el intento. Podemos escoger abrazarnos a DIOS, al orden universal, al arquitecto del cosmos, a Alá, a Jehová, a Jesús, a la ciencia, a un poder superior a nosotros mismos, sea cual sea, en el que descansemos para fortalecernos y poder superar cualquier aparente obstáculo.

Érase una vez una mujer inconveniente y contraproducente que se atrevió a soñar. No en un mundo mejor sino en una versión más genuina y auténtica de sí misma. Esa mujer hoy extiende sus alas y alza vuelo como un ángel. ¿Vivirá feliz para siempre? ¿Yo qué se? Lo que sí puedo asegurar es que con lágrimas en los ojos o sonrisas en sus labios esa mujer -que soy yo- le encuentra sentido a sus días y descansa serena por las noches la mayor parte del tiempo. Y cuando anda en valle de sombra de muerte escoge no temer mal alguno porque descansa en la certeza de que no está sola y de que nuestro universo maravilloso conspira permanentemente a su favor y a favor de todos a quienes ama, velando, inevitablemente, por el bienestar común.

Hace unos años un amigo ateo y humanista a quien quiero muchísimo me preguntó ¿para qué necesitamos a DIOS si nosotros podemos hacer su trabajo? Yo recuerdo haberle respondido que a mí creer en DIOS me salvó la vida y renovó mis deseos de vivir. Hoy también le diría que si creer en DIOS no le inspira y le motiva a ser una versión más amorosa, creativa, bondadosa y compasiva de sí mismo, sino todo lo contrario, le atemoriza, limita y censura, entonces… ¡Hace bien en no creer en DIOS! Es preferible creer en la ciencia, la numerología, los vampiros, las cartas del tarot, la naturaleza, los Tres Chiflados, Dexter o Forrest Gump, antes de pactar con cualquier creencia que pretenda convencernos de que somos un error. ¡Somos una bendición original! Hemos sido creados a imagen y semejanza de este universo maravilloso que hoy despierta a su grandeza a través de nuestra conciencia. Somos conciencia encarnada. ¡La luna no sabe lo bella que es pero nosotros sí! Somos lo único que existe dentro de nuestro universo conocido que está consciente de cuan fascinante es todo aquello que nos envuelve y nos compone es. Qué privilegio.

Como un Ángel es otro de los milagros que se ha manifestado en mi vida en forma de canción. Y me permito recordarte que si yo estoy componiendo y cantando canciones sin ningún tipo de formación musical y cero experiencia en el campo de la música, tú también puedes pintar ese cuadro o escribir ese poema o aprender tango o viajar a Tailandia o escribir tu propia canción. Que el milagro de mi música sea otro recordatorio de que quien se atreve a soñar con osadía un día acaricia, viste, besa, maneja y saborea sus sueños. ¡Que te lo digo yo!

Para ti, ¡dulces bendiciones!



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