Escribe para conectarte

¿Quieres tocar el alma de alguien a quien quieres? ¿Deseas inspirar a otros? ¿Tienes ganas de agradecer a esa persona que te echó una mano? ¿Crees que alguien necesita saber lo bien que lo está haciendo? ¿Te sientes optimista y quieres que otros se contagien? ¿Eres experto en un tema y piensas que puedes aportar soluciones? Si deseas conseguir alguna de estas cosas hay muchas acciones que puedes tomar. Una de ellas está al alcance de tus dedos: escribir.

La escritura es un medio de expresión que por sí mismo ya carga de cierto significado aquello que deseamos comunicar. Decir las cosas a la cara –buenas o malas – requiere sin duda de cierta valentía, pero escribirlas también. Todo aquel que haya firmado una carta o recibido un texto con su nombre en el espacio del destinatario lo sabe.

Aquello que viene por escrito tiene relevancia. Cotidianamente escuchamos decir “perdona, lo dije sin pensar (o sin querer)”, pero pocas veces oiremos “lo escribí sin pensar”. Aunque la inmediatez mensajería de texto haya cambiado un poco la dinámica y ciertamente desde nuestro teléfono móvil podamos escribir cosas de las que luego nos arrepentiremos, todos sabemos que redactar exige un proceso mínimo de reflexión por parte de quien lo hace, lo que sigue dotando de contundencia aquello que se expresa.

Además, podemos olvidar cuáles fueron las palabras exactas que nos dijeron -algo que puede ser conveniente según como se mire- pero siempre podremos conservar aquello que nos han escrito (y volver a él cuantas veces queramos). Así que no hay duda, de una forma u otra, escribir nos compromete.

La escritura nos permite ordenar nuestros pensamientos y escoger con mayor exactitud las palabras que expresan aquello que deseamos comunicar. Si deseas expresar tus sentimientos, escribe una carta, deja una nota, envía un mensaje de texto a esos seres queridos. Si quieres inspirar a otros, apoyar causas, aportar soluciones, denunciar injusticias, te animo a que redactes un artículo de opinión y lo hagas llegar a un periódico o a un portal web, envía un correo electrónico a esa persona u organización, o si lo prefieres crea tu propio blog dedicado a ese tema que te apasiona. Lo importante es que puedas expresarte, que te des la oportunidad de contribuir al cambio, a construir, a inspirar, a contagiar optimismo, a ofrecer nuevas perspectivas, y quién sabe si hasta a sanar o transformar una vida.

Escribir nos permite conectarnos y para lograrlo, dicen los expertos que un texto debe tener al menos cinco cualidades:

Claridad: piensa en qué te mueve a escribir, saber lo que deseas expresar te permitirá plasmarlo sin dar demasiadas vueltas.
Autenticidad: Asegúrate de que el texto transmite lo que realmente sientes. Cuando no hay congruencia, se nota, no hay adjetivos que la disimulen.
Sencillez: Sean sentimientos o ideas lo que quieres expresar, siempre es mejor usar palabras y construcciones gramaticales que, sin subestimar a quien las leerá, resulten cercanas.
Precisión: Quien desea ser bien entendido hará el esfuerzo por ser conciso y escoger las palabras exactas.
Corrección: Cuidar que el texto esté libre de errores y conforme a las reglas, es esencial. Entre otras cosas, es una señal de respeto hacia quien nos lee, pero también hacia nosotros mismos.

Podemos influir positivamente en las vidas de otras personas usando el poder de las palabras. Escribir para el bienestar de otros es una grata posibilidad.



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