Hipervitaminosis

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Seguramente conoces a alguien cercano a ti, un amigo, un familiar o tu pareja cuya despensa o botiquín de medicinas está atiborrada de frascos de suplementos vitamínicos. Por ello, no es infrecuente ver cada día más personas que durante el día ingieren más de un tipo diferente de vitaminas en estas presentaciones. Podría ser tu caso.

Todos sabemos que las vitaminas que consumimos ya sea de manera natural en la ingesta diaria de alimentos o de manera sintética en los diferentes suplementos que ofrece la industria farmacéutica o alimentaria, traen beneficios demostrados en nuestra salud; sin embargo, como todo, su consumo en exceso también podría causar algunos trastornos en nuestro organismo. En los comentarios de un artículo anterior mencioné que cualquier alimento no es malo en sí mismo pero sí lo es su consumo en exceso o en déficit. Las vitaminas no escapan de ello. Su acumulación excesiva producto de un consumo que supera las necesidades del organismo causa síntomas y signos. Esto se denomina hipervitaminosis. Al contrario, su déficit se denomina hipovitaminosis y su carencia total avitaminosis.

hipervitaminosis

Debemos aclarar que las vitaminas que se pueden acumular en nuestro organismo son las liposolubles y lo hacen en las grasas. Estas son la A, D, E y K. Las hidrosolubles como la C y la B se eliminan a través de la orina, por tanto no alcanzan niveles excesivos en el cuerpo.

La hipervitaminosis es poco usual que se produzca por medio de una alimentación natural. Generalmente ocurre por un consumo exagerado de vitaminas sintéticas que se administran en cápsulas, tabletas, jarabes o formulas alimenticias. Este consumo exagerado es estimulado por campañas publicitarias bastante incisivas en las que muestran personas de estereotipo atlético y activo gracias al consumo de vitaminas.

Los síntomas son bastante inespecíficos, es por ello que a veces no es fácil atribuirlos al consumo exagerado de vitaminas; sin embargo, el médico podría sospecharlo al interrogar al paciente si consume algún tipo de fármaco y en qué cantidad lo hace. Por ejemplo, la hipervitaminosis A puede causar somnolencia, dolor de cabeza, mareo, trastornos en el estado de conciencia, irritabilidad, pérdida del apetito, náuseas, entre otros. En la mujer embarazada su consumo excesivo puede acarrear malformaciones en el feto.

La hipervitaminosis D puede causar deshidratación, sed excesiva, trastornos gastrointestinales, náuseas y mareo.

Ante lo expuesto se desprende la necesidad de que también las vitaminas, por más inocuas que puedan parecer, deben ser recetadas y vigilada su administración por un profesional de la medicina. Por otro lado, es bien sabido que personas sanas con una dieta equilibrada no necesitan suplementos de vitaminas.

Así que, antes de comprar y automedicarte vitaminas, consulta a tu médico de confianza para que determine si realmente las necesitas y de ser así, cuál de ellas es la que debes consumir. Además también determinará si lo puedes hacer a través de alimentos ricos en ellas o si realmente necesitas un suplemento.