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Jung, arquetipos y sincronicidad

Los postulados de Carl Jung representaron durante el siglo XX una verdadera revolución en el enfoque de la psicología. Nacido en 1875 este psiquiatra inicialmente estaría muy cercano a la teoría Freudiana y al mismo Freud. No obstante, hacia 1913 se produce una ruptura entre ambos cuando Jung disiente de su antiguo maestro en lo relativo a que la mirada de éste hacía gran énfasis en la sexualidad.

Jung se lanzó a una aventura que lo llevó a conocer diversas regiones remotas del mundo para poder estudiar sus esquemas culturales y mitos diversos. En este punto halló que los mitos, que son recreados en el presente y que tienen un origen atávico eran los mismos para todas las culturas. Jung no sólo inició un viaje a través de la geografía mundial, sino que realizó una entrañable arqueología de la psique hasta llegar a lo que él llamó el inconsciente colectivo. El énfasis en los sueños en el análisis junguiano sería de gran importancia en la metodología de este psiquiatra.

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De igual manera, las fábulas y los personajes fantásticos de todas las culturas serían objetivo de su estudio. Aquí entramos en el punto acerca de cómo Jung entendió lo arquetípico en occidente en tanto la recreación de lo mitológico. En este caso –el occidental- los arquetipos estarían conformados por los diversos dioses del panteón griego: Zeus como el padre; Hera, la esposa celosa; Afrodita, la encarnación de la belleza y el amor; Artemis, lo virginal y Hermes o el mensajero, el dios de los caminos, entre otros.

Otro aspecto importantísimo en la teoría junguiana sería el de la sombra o aspecto oculto y atávico del ser humano. De hecho una convivencia adecuada con ese lado oscuro redunda en una vida sana. Del mismo modo los conceptos de ánima y ánimus serían relevantes en la obra de Jung. El primero representa el lado femenino del hombre y el segundo lo masculino de la mujer.

Pero el aspecto que -según mi modo de ver- tendría mayor impacto en la obra de Jung, dada su relación con las últimas tendencias de la física cuántica, sería la sincronicidad; que significa una relación análoga entre el mundo físico fenoménico y el mundo psíquico. Para entenderlo mejor utilizaré el ejemplo relatado por Jung cuando una paciente le narraba que había soñado con un escarabajo de oro al tiempo que en la “realidad” un insecto similar a éste golpeó la ventana del consultorio.

El campo junguiano o la psicología profunda, como suele ser denominado, apela incluso a las religiones comparadas y a la simbología, así como a la astrología, al I Ching o libro oracular taoísta y ultimadamente a lo trascendente. Para Jung, el mundo que percibimos es una suerte de “danza de arquetipos” que están imbuidos en la psique de cada persona. Es de vital importancia para comprender esto realizar una lectura de los clásicos y los mitemas representados en ellos; como sucede con la Odisea que representa el viaje del hombre; en este caso Ulises, con la asistencia y oposición de unos y otros dioses o arquetipos, hacia su hogar en Itaca, luego de la guerra de Troya.

De modo pues que la psicología analítica es un camino más en lo referido al autoconocimiento y a la realización de la individuación. Lo junguiano es la vivencia de lo emocional y lo sagrado que hay en uno mismo.

Carl Jung murió en 1961 mientras se encontraba leyendo una obra del padre Teilhard de Chardin. En el instante de su fallecimiento, un rayo partió el árbol donde solía descansar.



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