La cocina del alma

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Reciban todos mis saludos más cariñosos. Después de un par de semanas ausente, les traigo unas deliciosas  y maravillosas recetas que provienen directamente del Alma, sí, de mi Alma y la de todos ustedes.

En artículos pasados hemos conversado acerca de temas que están fundados en nuestra naturaleza Divina.  La Divinidad en nosotros está representada por nuestra Alma, del Latin “ánima”, que anima.

Nuestra Alma es la responsable por toda la energía que recibimos de los planos más elevados y espirituales que existen, es la que nos ofrece la sabiduría disponible en el Universo y las cualidades más elevadas que podamos aspirar como seres humanos, por eso se le llama también “nuestro Ser”.

Como todos bien saben, la cocina es el lugar más concurrido y apetecible de una casa, después le siguen el lugar de descanso y recreación de la misma. La comida se ha convertido en el medio que nos conecta con nuestras raíces y tradiciones como raza, con nuestra infancia y adolescencia, con muchos momentos de alegría y reunión familiar.  

En nuestro mundo presente, la comida y la manera de cocinarla continúan siendo uno de los atractivos más variados y promotores de salud mental, emocional y física. Si sabemos escoger los ingredientes, cómo prepararlos y servirlos de manera sabrosa y armoniosa, podemos llamarnos cocineros. Pero ¿cómo podemos Ser cocineros de la Cocina del Alma?

Nuestra Alma nos provee con los ingredientes y utensilios que necesitamos: las circunstancias, situaciones y actividades diarias. Nos provee con las recetas perfectas para saber como mezclar y cocinar esos ingredientes: nuestras cualidades, actitudes y aptitudes. Nos sirve de manera magistral los ingredientes ya cocinados en la mesa de la vida para comerlos y disfrutarlos: ¡las relaciones que tenemos con las demás personas! 

Nuestra vida diaria se asemeja a como nos desenvolvernos en una cocina, debemos aprender a escoger los ingredientes más sanos y de mejor calidad, tener creatividad e inventiva para mezclar y cocinar los ingredientes, y finalmente los servimos y comemos para aprovechar todos los beneficios que nos ofrecen.

Con esta alegoría les quiero hacer ver, que la Vida y sus circunstancias son como son, porque hay un director (nuestra Alma) orquestando toda una sinfonía maravillosa, que cuando somos capaces de escucharla en el Silencio y en lo profundo de nuestro Corazón, entonces comenzamos a disfrutar conscientemente de sus beneficios, nutriendo nuestros días con las más deliciosas y exquisitos manjares que podríamos añorar: salud física, emocional y mental, armonía, enseñanzas, prosperidad, éxito y sobre todo, una creciente sensibilidad a lo más simple y sutil que podamos captar de la existencia que vivimos dentro y fuera de nosotros. 

Nuestra Vida diaria es la Cocina del Alma, así que ¡a aprender a cocinar…! 

Hasta la próxima. Luz, Paz y Amor.