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La construcción de un nuevo liderazgo basado en la cultura de la confianza

nuevo liderazgo basado en la confianza

En este nuevo milenio, la confianza organizacional tiene su asiento en la buena voluntad de las personas a ser vulnerables a otros, por encima de sus intereses como empleados, basándose en la creencia de que los otros individuos son competentes, honestos, fiables y consistentes. Estos valores fortalecen el vínculo para la confianza y, además, determinan los tipos de conductas, eventos y situaciones que dentro de una organización se desean o no, de manera que estas actitudes y cualidades son claves para determinar cómo los miembros deben evaluar a otros y a la misma organización.

Nuestra cultura la construimos con base en relaciones de confianza. Las culturas de las que somos miembros (organizacionales, sociales y políticas) definen sus cualidades con base en la confianza de sus individuos. Se espera que otros obedezcan reglas básicas de comportamiento, y es por ello que todos los aspectos de una relación laboral se basan en la confianza.

No obstante, en esas relaciones surgen a diario múltiples conflictos, porque parece que la gente ha perdido la confianza en sus líderes y en los programas que lideran. Por ello puede observarse la falta de esta cualidad en los negocios, agencias gubernamentales y otras organizaciones. Esta desconfianza se debe, precisamente, al quiebre cultural que existe, ya que muchas de estas organizaciones carecen de la cohesión que la confianza mutua provee, trayendo como consecuencia el aislamiento y la ansiedad.

El liderazgo y confianza

Ante este escenario, es imperioso entender por liderazgo el conjunto de habilidades gerenciales o directivas que un individuo tiene para influir en las formas de ser de un grupo de personas y hacer que trabajen con entusiasmo en el logro de objetivos, siendo él un agente que promueva la influencia, intención, responsabilidad, cambio y propósito compartido con los seguidores. En relación a la definición de confianza, podemos decir que es la creencia de que un grupo de personas será capaz y deseará actuar de manera adecuada en una determinada situación y pensamiento. La confianza puede reforzarse o debilitarse de acuerdo a las acciones, pues cuando alguien confía en otro, cree que puede predecir sus acciones y comportamientos. Por lo tanto, esta cualidad simplifica las relaciones. De esto puede deducirse que un verdadero liderazgo debe transmitir confianza, influyendo a su grupo e inyectándole seguridad y certidumbre, de manera que todo se haga en función del logro de objetivos.

El liderazgo en la actualidad debe considerarse como un plan desarrollador y no controlador, ya que siendo desarrollador se puede lograr integración con los seguidores. El líder tendrá como desafío transformar a sus seguidores y ser capaz de sostener una acción unificada y cooperativa, aunado a que si en la cotidianidad se siente un clima de confianza, tendrá un entorno más fiable, seguro y con más equidad. Asimismo, debe estar más comprometido con la confianza que ofrece a su equipo, brindando ante los cambios, que de por si suelen generar conflictos, las herramientas para convencer de que los pasos y las acciones necesarios para la consecución de objetivos sean realizados de una manera competitiva y obediente. Es importante resaltar que la confianza, más que el poder y la jerarquía, es la cualidad que realmente hace funcionar con eficacia a una organización.

Liderazgo basado en la confianza

Es preciso, entonces, trabajar en la construcción de un liderazgo basado en la confianza, que será aquel que brinde a los seguidores integridad, honradez y las ideas necesarias a la hora de generar cambios culturales en su empresa y sea esta, luego, el mejor lugar para trabajar y vivir. En el liderazgo basado en la confianza existe una consistencia entre lo que dice el líder y lo que hace el líder.

Un líder inspira confianza a través de sus actos y por la certidumbre que brinda a los demás. En este sentido, es necesario aclarar que no es que no exista liderazgo, en realidad, lo que no existe es un clima de confianza para que ese liderazgo sea verdaderamente posible.

Para que un líder pueda promover la cultura de la confianza, es necesario que en sus acciones presuponga una actitud que emane seguridad y esperanza firme. Sus características son:

La asertividad, comunicación, proacción, seguridad, carisma y prodiálogo, pronegociador y proacuerdos. Si los líderes cumplen con estas características, existirán en sus organizaciones valores comunes, integrados a metas comunes, a la par de que serán las empresas o corporaciones las más beneficiadas en éxito y productividad. La confianza organizacional es una actitud de ayuda, definiéndose como la voluntad de comprometerse en la toma de riesgo, apoyado en todas las partes e incluyendo cooperación, distribución de información y voluntariedad.

Importancia de la cultura del liderazgo basado en la confianza

El desafío de este nuevo milenio es el de construir un liderazgo basado en la confianza. Ningún líder puede hacer énfasis en sus objetivos si no existe esta cualidad tan necesaria en el ámbito empresarial.

Los tiempos han cambiado y este nuevo siglo conlleva a que el líder de hoy en día busque tener un equipo humano como principal ventaja competitiva en las organizaciones. La práctica actual debe ir encaminada a construir confianza como responsabilidad primordial del líder. La verdad sobre el liderazgo de hoy es que se debe considerar al líder como un desarrollador, no como un controlador de sus seguidores y recordando que su tarea consiste en el desarrollo e integración de su personal.

La meta es transformar a los seguidores en un conjunto equilibrado, capaz de sostener una acción unificada y cooperativa. En resumen, puede decirse que una verdadera cultura de liderazgo debe basarse en la confianza, debido a que, con ella, el líder llevará a sus seguidores y a sí mismo a la motivación, resolución de problemas, trabajo en equipo y la consecución de logros y objetivos.



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