La décima puerta: Sahasrara

La décima puerta: Sahasrara

Se le llama la décima puerta por estar situado al tope de la cabeza, el cual es un lugar del cuerpo físico que comunica y conecta con lo sagrado, con la puerta al gurú, la puerta a Dios. La glándula pineal está directamente involucrada con este chakra y durante las series de kundalini yoga se le estimula al hacer visualizaciones con los ojos cerrados enfocando el tope de la coronilla.

Sus rasgos característicos son la entrega, la humildad que llena tu ser mientras te inclinas al infinito. Por esta razón, muchas tradiciones utilizan la inclinación de la cabeza como gesto de reverencia. Es el lugar donde el foco de la circulación de la sangre y de la prana (energía vital) se concentra al tope de la coronilla, y la persona siente una nueva fuerza de apertura.

Si el séptimo chakra no está abierto, un alumno de yoga puede tener dificultades al enfrentarse con la función psíquica proveniente del tercer o del sexto chakra. Por eso se recomienda realizar series de kundalini enfocadas en el fortalecimiento del centro umbilical y meditaciones para cultivar la intuición, lo cual crea un escenario propicio para trabajar a plenitud como siguiente paso el séptimo centro energético.

Si no hay humildad, la apertura hacia la información sobre lo desconocido puede terminar despertando el ego espiritual. Sahasrara chakra representa la sabiduría espiritual, y es cultivado por los teólogos, maestros espirituales y por todas las personas que leen textos sagrados. Usar turbante o cubrirse la cabeza es un acto simbólico para tener la concentración y la presencia en alto, y también para evitar recibir información de entes negativos, conectados con la sabiduría divina-ancestral que está siempre presente transmitiéndonos información sutil.

Como decía Yogi Bhajan: “Que Dios me proteja de la psique que contamine y diluye mi fe”.

Sat Nam



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