La diferencia entre temperamento, carácter y personalidad

La diferencia entre temperamento, carácter y personalidad

Para muchas personas, temperamento, carácter y personalidad son la misma cosa. A lo largo de los siglos, la ciencia viene estudiando sus diferencias. Conocerlas es abrir la puerta a un nuevo umbral de conocimiento y entendimiento, propio y ajeno, ya que no todo lo que se manifiesta nos define, y es en la sutileza de ser donde radican el encanto y las características personales.

  • Temperamento

El temperamento viene a ser la materia prima que sirve de pilar y base para la conformación del carácter y la personalidad.

Según los especialistas, es innato, puede tener muchos rasgos heredados y es inmodificable (lo que no significa que no pueda moldearse mediante la práctica).

Para facilitar su comprensión global, el temperamento ha sido clasificado en cuatro tipos, basados en una primera apreciación que realizó Hipócrates, un médico de la antigua Grecia, considerado el padre de la medicina. Actualmente, su postulado se resume estos cuatro estilos:

  1. Temperamento sanguíneo: alegres, optimistas, les gusta estar en compañía; tienen calidez. Su modo de actuar privilegia los sentimientos más que el análisis racional. Cambian de parecer con facilidad, y les cuesta la disciplina formal, ya que privilegian el placer inmediato.
  2. Temperamento flemático: son propensos a comportarse tranquilos y serenos, con perseverancia y cierta racionalidad para enfocarse en sus metas y objetivos. Valoran la precisión a la hora de pensar y hacer. Suelen ocultar sus enfados y hasta ocultar sus emociones, por lo que a veces se las observa como algo frías. Frecuentemente son tímidos y evitan ser centro de atención o sostener rasgos de liderazgo que los exponga demasiado.
  3. Temperamento colérico: enérgicos, proactivos, con tendencia al hacer y emprender. Firmes en sus convicciones, confían en sus propios criterios y suelen confrontar con los demás. Les gusta ejercer posiciones de liderazgo y poder. A veces son inflexibles, lo que los lleva a polemizar o generar enfrentamientos.
  4. Temperamento melancólico: sensibles, creativos, perfeccionistas, perseverantes y algo introvertidos. Les cuesta tomar decisiones por su tendencia a querer que todo salga impecable y por la inseguridad de perder el control. Suelen tener tendencia a la tristeza o melancolía subyacente.
  • Carácter

Mientras que con el temperamento nacemos y es el cimiento de lo que seremos en la vida, el carácter resulta del trabajo de moldear ese primer rasgo inicial. Así, el carácter es modificable, educable, adquirido y se puede moldear y controlar en sus diversas manifestaciones externas.

Generalmente, se conforma la base del carácter en la niñez y la adolescencia, a través de las relaciones, la educación, la interacción social y las experiencias.

En la caracterización general, hay ocho tipos:

  1. Carácter nervioso (emotivo, inactivo, primario): siente vívidamente los estímulos y le generan reacciones emocionales. Es hipersensible. Tiene un alto potencial de energía que, como no la descarga convenientemente, está buscando salir como instintos o tendencias antisociales. Reacciona casi de inmediato, sin medir consecuencias.
  2. Carácter apasionado (emotivo, activo, secundario): nostálgico, estalla en celos o en odio. Predispuesto a sacrificarse; tiene visión de largo plazo y se acostumbra a pagar precios para lo que quiere. Busca ser compasivo y comprensivo. Tiene don de mando y es un buen líder. Gran capacidad para trabajar, aunque si le dan a elegir, prefiere hacerlo solo. Es responsable y dedicado.
  3. Carácter colérico (emotivo, activo, primario): Atrevido para emprender nuevas tareas, tiene arrebatos o estallidos emocionales. Es extrovertido y se le dan bien las relaciones sociales. Abandona objetivos ante dificultades; un poco disperso; le cuesta la disciplina. Eficientes al improvisar, rápidos para responder. Generoso y servicial; sentido práctico.
  4. Carácter sentimental (emotivo, inactivo, secundario): Introvertido y con pocas habilidades sociales, excepto con quien se abre de verdad. Sensible hasta el extremo. Dificultad para adaptarse a los cambios; poca flexibilidad. Espíritu conservador. Suelen costarle la lógica y el pensamiento abstracto. Se esfuerzan por hacer las cosas bien. Se desmotiva fácilmente; poca autoconfianza y esto le lleva a actuar con lentitud.
  5. Carácter sanguíneo (no emotivo, activo, primario): Extroversión en su máximo nivel y sentido práctico a tope. Cierta tendencia al egoísmo y la codicia. Es irónico y cínico; utiliza la crítica dura. Tiene facilidad para comprender y razonar objetivamente. Busca resultados rápidos, incluso en lo económico. Gran autoconfianza. Piensa fríamente.
  6. Carácter flemático (no emotivo, activo, secundario): Frialdad, que la usa para ocultar los nervios y mantener la calma. Constancia para sus proyectos. Suelen ser poco expresivos, autónomos y privilegian la libertad. Se adaptan a los cambios. Muestran templanza; tienen orgullo y suelen ser ordenados y metódicos.
  7. Carácter amorfo (no emotivo, inactivo, primario): Perezoso y acomodaticio a las circunstancias. Eligen ser poco sensibles. Valientes, y conducta dócil. Busca satisfacer los sentidos, por lo que suelen comer, dormir o beber en exceso. Lentitud de razonamiento; se deja llevar por el momento. Vive sin demostrar preocupaciones. Desordenado.
  8. Carácter apático (no emotivo, inactivo, secundario): Son personas en las que se puede confiar. Cierta tendencia a vivir en el pasado y en hábitos aprendidos. Poco entusiasmo vital; no le gustan los cambios. Baja voluntad y ganas. Actitud pesimista y mantienen una rutina porque les da lo que entienden como seguridad. Soledad, melancolía.
  • Personalidad

La integración del temperamento y el carácter determina el modo de actuar, definido como la personalidad, que es el modo de poner en práctica la forma de ser (por ejemplo, alguien puede ser temeroso -carácter-, y se comporta valientemente -personalidad-). Es el resultante de la relación de sus sistemas psíquicos, y cómo los manifiesta en lo concreto: percepciones, lo cognitivo, emociones, motivación y acción.

En una de las tantas caracterizaciones, Jung afirma que existen ocho tipos de personalidad: pensamiento introvertido, sentimental introvertido, sensación- introvertido, intuitivo- introvertido, pensamiento extrovertido, sentimental -extrovertido, sensación – extrovertido e intuición- extroversión.

Y tú, ¿te reconoces en estos rasgos?



Deja tus comentarios aquí: