La mente incomprendida

No pretendo en esta oportunidad desnaturalizar a la mente sino, por el contrario, referirme a las consecuencias de sus argucias y de sus interpretaciones. La naturaleza de la mente es el pensamiento, ese es su propósito fundamental. No representa en sí misma ninguna amenaza para el hombre en vías de desarrollo espiritual, siempre que se comprenda esta naturaleza. De hecho, la mente comprendida es garantía de evolución.

El problema comienza a manifestarse como tal cuanto más astuta se vuelve la mente. Quien utiliza el mecanismo del intelecto como vía de interpretación de la realidad, no hace más que justificar a su ego. Así, de modo indirecto, el hombre exclusivamente inteligente cae preso de las argumentaciones y justificaciones. Estas gentes lo justifican todo, para todo tiene una explicación lógica, estrictamente racional. Puede verse claramente una actitud fragmentada, de escisión, donde los deseos ocultos de escapar al miedo de enfrentar la realidad tal cual es, están a la orden del día.

¿Qué puede buscar una mente que todo lo cuestiona, excepto una negación y rechazo de lo que por naturaleza es lo que es? La erudición y el conocimiento no son más que el reflejo de una completa ignorancia de la esencia. El que conoce no se conoce. Y ésta es una ley que no contempla la posibilidad de las excepciones.

Los sufíes dicen que una persona inteligente y de conocimiento es como un burro cargado de libros. Y es eso precisamente lo peligroso de la incomprensión de la naturaleza de la mente. La mente siempre quiere más y más. Alcanza un objetivo y, automáticamente define uno nuevo.  Así cuando todo debe ser encajado en el pequeño esquema de nuestras exigencias, sin más, caemos en la desgracia de la conquista.

Siempre me gusta hacer la distinción entre entendimiento y comprensión. Fundamentalmente difieren en la mecánica de su funcionamiento. Cuando el entendimiento es un circuito de respuesta automática proveniente de un circuito cerebral cerrado, cuyo combustible es el deseo de control, la comprensión es un proceso de reflexión tendiente a “abrir” un nuevo circuito cerebral, como consecuencia de la necesidad de transformación, de soltar. De modo que la comprensión tiende un puente entre el Conciente y el Inconciente, entre lo visible y lo invisible; mientras que el entendimiento, a base de lógica de pensamiento reactivo, construye un muro alrededor de lo conciente.

Ser lógico tiene su lógica para sus adeptos, pues quien no sabe más que construir muros jamás avizora la posibilidad de “conectar dos orillas”. Y dentro de la concepción del mundo de estas personas, la seguridad halla sus fronteras en la circunferencia del cráneo. En cambio cuando se abre uno a la posibilidad de la completa entrega, se configura una “mente extendida”, que es el propio puente que une.

Recuerda que la erudición tiene como fin la satisfacción del ego, que no es más que pura insatisfacción de Ser. ¿Cómo es que buscas refugio en la arrogancia de la mente incomprendida, cuando la auténtica morada se yergue en la humildad del corazón?

Si aún te debates entre la astucia y la lógica, ¿cómo será posible entonces que la coherencia y la integridad te impregnen con su fragancia?



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