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La ternura

Una de aquellas cualidades propias de la niñez que es importante cuidar y es positivo mantener es la ternura, de una gran fuerza de vencimiento cuando se confrontan energías difíciles o negativas.
Si algún elemento da belleza y sentido a la vida, ese es, sin duda, la ternura es la expresión más serena, bella y firme del amor. Una palabra que sintetiza afecto, calor, dulzura y consuelo.
Es la ternura de los padres para con los hijos. La ternura es un valor tan necesario en nuestra vida como el aire o el alimento. Se alimenta de cosas pequeñas que brotan del corazón: una mirada, una mano, una sonrisa, un gesto, una palabra, un estímulo, un aliento.
“La ternura, sin ella no llegamos a ser verdaderamente seres humanos”.
La ternura aparece cuando nuestras relaciones humanas dejan de ser utilitarias, cuando no esperamos necesariamente algo de los otros. Comienza con el respeto y el reconocimiento de su libertad.
Ella está en la base de una alegría rara pero única: la que se experimenta cuando se da sin esperar inmediatamente nada a cambio.
Un valor casi imposible de traducir si se tiene el corazón vacío. Gracias a la capacidad de asombro, los niños van descubriendo el mundo que los rodea.
Su curiosidad los motiva a aprender cosas nuevas todos los días y viven cada revelación como sorprendente.
Si hay algo en lo que nadie puede discrepar es en la inocencia de los niños. Su corta vivencia, le permiten manejarse de manera natural, confiando en quienes lo rodean y sobre todo: pensando bien de los demás. Esta carencia de prejuicios que caracteriza a los niños se debe a su baja contaminación social.
Los niños creen en lo que se les dice y mágicamente se apropian de lo que oyeron sin analizarlo más tiempo. Tienen plena confianza en lo que se les transmite y nunca lo ponen en duda.
Los niños están ansiosos por comenzar cada día, por eso suelen despertarse tan temprano y enseguida pueden saltar de la cama y comenzar a moverse y a hablar sin parar.
Todo niño tiene la capacidad de jugar con lo que sea, en cualquier momento y en cualquier lugar.
Tiene la facilidad de hacer de una caja de cartón simple la aventura más increíble. El niño crea un mundo fantástico alrededor suyo y ve las maravillas más inusitada, ellos si saben soñar.
Un jardín puede ser la selva más peligrosa y el espacio debajo de una mesa, el refugio más sagrado. Su creatividad no tiene límites, que recién comienzan a crecer.
Ojalá ustedes puedan encontrar la puerta a sus corazones . Yo la encontré.
Hay una verdad muy grande y es que el amor todo lo vence a través de la ternura.



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