¿Te has hecho alguna vez la gran pregunta? La que en algún momento de la vida, la mayoría nos hacemos.
¡Ja! Estaba tan entusiasmada al momento de escribir estas líneas. El tiempo era perfecto. La inspiración estaba presente.
De repente, suena el timbre de mi casa.
-Le pregunto a mi quinceañera:
-¿Esperas a alguien?-
Bajo y abro la puerta. ¡Por supuesto! Ahí estaban dos jóvenes adolescentes haciendo una visita inesperada.
-¿En qué momento podré escribir de Dios?- me pregunto.
Aunque te confieso que escribir de Dios para mí es como tratar de escribir sobre la física cuántica.
- ¿Quién, qué tipo de persona puede hablar de Él? ¿Quién puede explicar la inteligencia pura, la creatividad, la conciencia y la experiencia mística?
Todos. Tú y yo, gente común y corriente podemos y tenemos derecho a escribir y a expresarnos sobre Dios. En mi vida nunca he tenido experiencias místicas, ni he visto ángeles ni canalizo entidades. Es decir, soy una mujer normal, que de profesión es coach y es sólo desde esa experiencia como escribo de Dios. Para mí:
Dios está en las gotas de lluvia que nutren las entrañas de la tierra.
Dios es la voz de los truenos que se escuchan en el trasfondo del cielo.
Dios es la pasión en relámpagos; energía pura, protones y electrones. Quantum.

Dios habita en tu conciencia, es conocimiento y es la sustancia que impregna cada una de tus células. Por eso mismo tú y yo somos espirituales, divinos y co-creadores. Estas cualidades son las que hacen que querramos amar, saber, crear y temprano o tarde preguntarnos, ¿existe Dios? ¿quién es Dios?
No sé a ti, pero a mí me enseñaron a creer que Dios existía en la forma de una religión. Sin embargo mi idea de Dios en mi aquí y ahora va mucho más allá de mi religión. Dios no puede encerrarse en una forma de adorarlo, de creer la vida, de amar.
Para nadie es extraño que actualmente el mundo vive una enorme transformación de conciencia. Lo venimos haciendo con más fuerza a partir de los atentados que cambiaron el mundo y la vida un 11 de septiembre cuando dos aviones cargados de almas se estrellaron contra las torres gemelas de Nueva York.
Entonces ese día la conciencia colectiva comenzó a despertar de forma diferente:
los abortos pararon por tres días completos, las demandas de divorcio fueron retiradas, los hermanos se reconciliaban, las mejores amigas se perdonaban. La gente hizo ese día uso de su cualidad innata, ser Dios en la tierra.
No tenemos que enfrentarnos a otro 11 de septiembre para practicar ser Dios o Conciencia en la tierra. Te doy algunas formas en las que puedes hacer esto:
- Ten una práctica diaria de meditación o de oración
- Búscate un buen maestro espiritual
- Practica la gratitud
- Acostúmbrate a evaluar tu día antes de ir a dormir y da gracias
- Por lo menos tres veces al día detén lo que haces y guarda un minuto de silencio
- Adopta un perro
- Recoge perros en la calle
- Lleva a tus hijos pequeños a visitar los asilos de ancianos o los hogares de huérfanos
- Transmite a tus hijos la creencia de algo más grande que ellos
No hace falta ser religioso, monje tibetano o yogui para practicar la espiritualidad. Lo único necesario es tu disposición y la buena voluntad de despertar a tu propia divinidad. ¿Tienes preguntas de cómo vivir la espiritualidad en tu relación de pareja? Escríbeme a Sheila@sheilamorataya.com






