La verdadera belleza

Hace unas semanas una noticia revolucionó los medios en Estados Unidos. La cadena televisiva ABC, en su  programa matutino “Good Morning America”, transmitió un reportaje que relataba la historia de una mamá del Reino Unido que admitió, con orgullo, dar a su hija de 8 años inyecciones de botox para aumentar sus posibilidades de ser la ganadora de un concurso de belleza infantil.

La verdad fue alarmante enterarse de un suceso como este, pero al parecer, todo fue una historia inventada para hacerse publicidad. Pero más allá de esto, observar como la niña fue usada en todos los sentidos me hizo reflexionar sobre la familia y los valores que les infundimos a nuestros hijos.

Los valores y los principales patrones de conducta en los niños están compuestos básicamente por la familia (que considero es el pilar más importante), la escuela, los medios de comunicación y el entorno social, sin dejar pasar desapercibida la formación religiosa.

Los medios de comunicación influyen de manera notable porque muestran otros estándares de comportamiento existentes en la sociedad. Nunca antes había habido tanta información disponible como ahora, y es muy fácil ser parte de la manipulación de la información y el uso de la misma para intereses propios de un grupo específico.

El psicólogo Carlos Armas Parra compartió con Mommy Bitácora su punto de vista: “Este tema es mucho más complejo que la moda o belleza, hay varios efectos y posibles causas en estos comportamientos, lamentablemente no existen regulaciones, es probable que algunas leyes orientadas a la protección del menor puedan establecer algún tipo de ordenamiento, siempre y cuando la estabilidad psíquica y física del menor esté en riesgo. Al menos en este lado del mundo funciona así”.

“En ocasiones, los hijos vienen a ser el espejo de los deseos de los adultos, es decir, en ellos veremos, o podemos llegar a visualizar, lo que nosotros no pudimos ser. Entonces afirmaciones como ‘no comas como una cerda o serás igual a tu madre’ o por el contrario, ‘estudia para que seas alguien, no como yo’ son afirmaciones lapidarias”.

“Los padres son responsables de la educación de los niños. Si los valores no están bien afianzados, cualquier factor externo sustituye los inexistentes. Entonces los discursos ‘tienes que ser médico, abogado, ingeniero, miss, beisbolista o basquetero’ es exactamente lo mismo. Los padres son responsables del crecimiento integral de sus hijos, física, espiritual y psicológicamente. La belleza es opcional, además un recién nacido no nace con una etiqueta de feo o bonito. Si los concursos de bellezas son temas muy delicados en los grandes, en los pequeños son aún más”.

“Los niños son inocentes de nuestras dificultades, ansiedades o complejos, ojalá cada niño y niña puedan vivir libres de los complejos de los grandes, si un concurso de belleza es fundamental para un niño, seguramente lo fue primero para uno de sus padres.”

Después de mi conversación con el Dr. Armas y luego de mucho reflexionar sobre esta noticia, reafirmo que debemos enfocarnos en que el autoestima  se inicia con querernos y aceptarnos a nosotros mismos. Seamos amables con nosotros y la manera en que tratamos a nuestro cuerpo y alma. Somos seres especiales, únicos, y por lo tanto debemos saber guiar a nuestros hijos y darles las bases fuertes, puras y necesarias para encaminarlos sabiamente.

El entorno familiar es una especie de “mini sociedad” y sus integrantes son parte fundamental para nuestros hijos. Con la manera de actuar y de tratar a los niños les enseñamos formas de comportamiento, virtudes y aprenden valores claves como la tolerancia, solidaridad y el respeto.

Amor, mucho amor es lo que todos necesitamos.

¿Cómo podemos guiar a nuestros hijos a que sean hombres de bien y forjen un autoestima sólida? He aquí algunos lineamientos que Mommy Bitácora te invita a seguir:

• Diles cuanto los quieres.

• Comunícale valoraciones positivas ante cualquier actividad que hagan o habilidad que tengan. Busca razones para elogiarlos.

• Préstales atención constantemente, la comunicación es primordial. Escucha con atención sus planteamientos.

• Si tu hijo se equivoca, no le critiques. Hay que permitirles  que se equivoquen o cometan errores.

• Enséñalos a disfrutar de las pequeñas cosas.

• Enséñalos a valorar a las demás personas.

• Ayuda a que tus hijos puedan ponerse metas realistas.

• No los presiones para que tengan éxito.

• Infúndeles hábitos saludables. Muéstrales hábitos y costumbres positivas.

 



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