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La Verdosa: la laguna encantada

Los páramos andinos venezolanos gozan de espacios naturales que en ocasiones son únicos; tal es el caso de las lagunas periglaciares, las cuales son de gran importancia hídrica para la región andina. La tradición oral también hace de las suyas, pues historias de encantos y algunos mitos son contados acerca de estos cuerpos de agua. La Verdosa, es una laguna pequeña en comparación a otras; sin embargo, su fácil acceso hace que muchos visitantes lleguen hasta ella. ¿Cómo llegar? Nos ubicamos en el estado Táchira, uno de los tres estados de Los Andes venezolanos. De allí tomando la carretera trasandina se debe buscar llegar hasta la población del milagroso Santo Cristo: La Grita.

Estando en la “ciudad de los mil nombres” se pueden visitar varios sitios de interés pero por ahora lo importantes es llegar a La Verdosa. Siguiendo la carretera por curvas pronunciadas y bordeando la montaña se toma la vía que conduce hacia Továr – Bailadores. Hermosos paisajes naturales, se hacen visible en el recorrido; unas cuantas flores, que adornan la carretera; y el olor a eucalipto… Todos estos elementos indican que ya se está en el páramo andino. Un letrero viejo de madera, indica la parte más alta del sector conocido como Alto de Portachuelo. El letrero informa que se ha llegado a la parte alta del Páramo Batallón y La Negra, un conjunto de montañas que conforman el Parque Nacional “Juan Pablo Peñaloza”.

Si se va en carro hasta el lugar, este puede ser guardado en la única casa cerca de la zona, de la cual también se observa un merendero o parador. A mano izquierda unas pequeñas rejas indican el camino hacia la laguna. Aproximadamente se tarda (1) hora o incluso menos, todo depende del ritmo en que se vaya caminando. En el sendero puede verse la vía que conduce a Bailadores – Tóvar, y unas cuantas siembras de hortalizas. La verdad el clima es agradable, por supuesto un par de guantes, bufanda, gorro y chaqueta son necesarios para aquellos que no están acostumbrados a visitar altitudes superiores a los 2.700 m.s.n.m.

Frailejones a la vista indican la cercanía hacia la laguna, algunos matorrales y arboles pequeños muy cerca del sendero; sin embargo, no hay de que preocuparse, el camino esta muy bien definido. Un gran árbol se observa, para informar que ya se ha llegado al lugar, cerca de él un pequeño pesebre elaborado por algún baquiano. Ya se puede ver La laguna La Verdosa, llamada así por su color obtenido de las algas en su fondo. Unas muro de piedra elaborado artesanalmente atraviesa la laguna, en ocasiones se dice que a partir de allí se establecen los limites entre Táchira y Mérida, pero no es del todo cierto para algunos visitantes.

Algo de lo que todos pueden es afirmar es que el lugar es mágico, y más si tienen la oportunidad de pernoctar en la zona. Por supuesto que hay área de camping a orilla de la laguna. “El ruido la molesta, haciéndola tapar toda de neblina para no dejarse ver”, comentan algunos excursionistas. Así La Verdosa cargada de gran belleza también es considerada como encantadora, entendiéndose como aquello donde surgen cosas difíciles de explicar. Así, lejos de grandes sabanas, playas costeras y rutas tradicionales la región andina esconde lugares encantadores que merecen ser visitados, y por supuesto ser valorados. [algunos viajes se deben empezar por casa] e irse #ConLaMochilaAlHombro a conocer, explorar, ¡vivir!



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