La vida con poco equipaje

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Hace poco me topé con un artículo que se llamaba “Este Tipo sólo tiene 15 Cosas” y no pude resistir la tentación de leerlo. Al igual que la mayoría de las personas, me preguntaba cuáles son esos  15 objetos indispensables o cómo hace con la ropa.  Pero el motivo principal que me llevó a leerlo fue que en algún momento de la vida me dio una crisis. Tuve que mudarme varias veces y eso hizo que me diera cuenta de la cantidad de cosas que acumulaba y que no usaba.

En ese momento decidí que no iba a comprar nada que no necesitara, que iba a regalar todo lo que no usaba y que iba a pedir a mis amigos y familiares que no me regalaran nada que no pudiéramos disfrutar o que realmente supieran que necesitaba.

No llego a ser minimalista, ni lo pretendo, pero me di cuenta que el tener pocas cosas y aprender a vivir con ellas tiene sus ventajas, entre ellas, que es práctico y liberador.

Práctico porque ocupas menos espacio o te queda más espacio libre, ahorras dinero porque te acostumbras a comprar sólo lo que necesitas, aprecias más lo que sí tienes. De paso, contribuyes con la protección al medio ambiente al bajar el consumo y reducir tus desperdicios.

Liberador porque literalmente, te quitas un peso de encima. Los objetos a veces te atan a circunstancias que ya no existen. Según comenta Kelley Harrell, en su columna “Supersize Chi: El Costo Espiritual del Consumo Excesivo”, la gente que come demás, o consume demás o acumula,  puede estar desbalanceada espiritualmente y eso afecta a los que están a su alrededor.

Por otro lado, el tener demás, el acumular objetos puede esconder un vacío emocional que no sabemos como llenar. A veces creemos que si nos llenamos de cosas, podemos tapar y hasta desaparecer eso que no sabemos qué es pero nos molesta.

Agrega Harrell que al estar conscientes de nuestro propio estilo de vida, podemos parar el ciclo de excesos. Tomamos conciencia de lo que necesitamos versus lo que queremos y tomamos conciencia de las necesidades de los otros, nos sentimos fortalecidos y comenzamos el camino hacia la sanación.

Comenzar a aligerar la carga y organizar la vida, puede sonar complicado, pero con algunos pasos sencillos podemos establecer nuestra propia metodología para mantener el caos a raya. Por ejemplo:

  • la_vida_con_pocoRecorre cada cuarto y cada closet de tu casa y revisa lo que tienes allí. Pregúntate qué de eso realmente usas o por qué lo tienes guardado.
  • Separa lo que no usas en lo que se puede regalar o vender, lo que puedes reutilizar y lo que es de botar.
  • Establece un día o una temporada al año en el que donas lo que no necesitas: Navidad, llegada de la primavera, inicio de clases, día de Acción de Gracias. De esa manera recuerdas revisar de nuevo y le das un propósito a lo que no usas.
  • Busca un puesto a todo. Así es más fácil darse cuenta cuando estás acumulando cosas innecesarias.
  • A veces es difícil desprenderse de cosas con valor sentimental, pero puede haber alguien que si lo necesite y también lo aprecie.
  • Si tienes problemas para decidir qué hacer con las cosas o si debes o no desprenderte de algo, pídele ayuda a algún amigo que vea las cosas con más objetividad.
  • Y si sientes que realmente que el exceso te agobia pero no puedes manejarlo solo, pide ayuda profesional. Probablemente hay un problema emocional que hay que resolver.

Yo todavía estoy en proceso, pero ya siento la diferencia. Ah, y si quieren conocer el caso del minimalista extremo, pueden visitar su blog, Andrew Hyde.