Las 10 excusas que te impiden emprender (y cómo solucionarlo)

Seguro que entre una y mil veces has soñado con tener una actividad económica que te aporte ingresos suficientes para poder disfrutar de una vida tranquila y tener tiempo para dedicar a lo que realmente te importa. En realidad creo que lo hemos soñado todos. ¡Es lo máximo! Entonces ¿Por que te parece algo tan irrealizable? Porque probablemente tienes alguna (o todas!) de las siguientes barreras que te impiden avanzar.

La primera: “No tengo ninguna capacidad especial”

¿No tienes capacidades? De verdad lo crees así? O simplemente no has dedicado a pensar en ello detenidamente? Quizás por ejemplo descubras que simplemente no las has podido desarrollar, y aún menos mostrar en tu trabajo. Al fin y al cabo las organizaciones laborales (empresas, administraciones, organizaciones en general) tienden a coartar la creatividad y las potencialidades de cada uno. Dicho de otro modo, los que piensan son los directivos. El resto simplemente está para ejecutar las órdenes. En cierto modo seguimos instalados en un modelo industrial mecánico, donde tu formas parte de una cadena de montaje donde no puedes desarrollar tu mejores capacidades.

La segunda: “No tengo iniciativa, eso no es para mí”

¿De verdad no la tienes? Volvemos a lo mismo. ¿No será que no has podido desarrollarla? A lo mejor no tienes iniciativa en tu empresa por que simplemente te importa un bledo lo que ahí se cuece. Pero ¿Y si te dedicaras a algo que realmente te gustase? ¿Crees que seguirías sin tener iniciativa?

La tercera: “No tengo dinero suficiente”

Estás harto que te digan que el dinero no importa, que lo importante es la idea de negocio! Pero has jugado más de dos millones de veces al Monopoly como para saber que cuanto más dinero tienes más fácil es ganar la partida, así de fácil, así de sencillo. Ciertamente, es verdad: el dinero es importante. Y si no lo tienes todo será más complicado. Deberás sustituirlo por mayor esfuerzo, mayor ingenio, mayor colaboración, mayor estrategia. No hay otra solución. La única ventaja es que aprenderás más.

La cuarta: “Necesito dinero ¡ya!”

La inmediatez en la necesidad de dinero es un problema para emprender. Cuando uno necesita dinero ya, se preocupa, se angustia y fuerza las ideas para tener resultados inmediatos ya. No existen los milagros. Quizás por eso el 92,3% de los emprendedores cesan su actividad antes de los 3 años y medio. Cuando se habla de emprendedores se obvia a menudo este problema. Sin una mínima base económica es muy difícil emprender. Por ello lo primero debería ser trata de obtener un mínimo de estabilidad que permitiese pasar al siguiente escalón con posterioridad.

La quinta: “No tengo apoyos (como otros)”

Estás harto de ver empresas que funcionan con grandes apoyos: familiares, institucionales, políticos, etc. A ti no te ayuda nadie, no tienes padrinos que te protejan. Los apoyos son siempre convenientes y necesarios (emocionales, empresariales, financieros). Si no tienes red, la ventaja es que ya sabes lo que hay que hacer: crearla.

La sexta: “No se hacer nada especial”

Te gusta todo a la vez y nada suficientemente como para especializarte. Bueno, quizás sí o quizás no. Si das una vuelta (quizás mejor 200) puedes ver elementos de conexión transversales en cosas que parecían muy alejadas.

La séptima: “Lo que me gusta, no vende”

Es posible que sea así. Pero, ¿ Y si hacemos la pregunta al revés? ¿Todo lo que se vende no te gusta?

La octava: “El resultado será peor… Mejor me quedo donde estoy”

Tienes muy arraigado el concepto de fracaso. Y es lógico. El fracaso no es solo un elemento de preocupación económica sino también social. Ser una fracasado es un insulto dirigido a los que fracasan. Luego el razonamiento parece lógico. Si no intentas nada no serás un fracasado, al menos nadie te lo dirá. El único problema es si te compensa seguir mucho más tiempo engañándote sin dar el paso.

La novena: “Es lo de siempre, el sueño americano, el cuento del Rey de las Hamburguesas”

Piensas que emprender es una tomadura de pelo. Solo si te dedicas a la tecnología o a algo muy rentable puede funcionar. Es la americanización de la economía, la propagación del “Sálvese quien pueda”. Pero ¿Porque? ¿De verdad no crees que puede haber millones de personas trabajando autónomamente con su propio de estilo de vida y de una forma más coherente consigo mismos y con el planeta?

La décima: “Esto es para gente más lista que yo”

Estás harto de ver casos de éxito por la televisión de alguien que empezó vendiendo melones en la carretera y ahora tiene un imperio. Se supone que te lo explican para motivarte, pero la conclusión a la que estás llegando es que a su lado tu pareces tonto. La pregunta sin embargo es ¿Y a ti que te importa la historia del hombre que se hizo millonario vendiendo melones? ¿En que te afecta en tu propio proceso personal? En nada. Conclusión: no escuches lo que no te importa, lo que no te interesa y lo que no te aporta.

¿Crees que éstas barreras son razonables?, algunas incluso ¿Justificables para no empezar un proceso de emprendeduría? O bien, ¿Piensas que son pura autolimitación personal?

Aprovecho para agradecer al autor del texto, Roger Sunyer y a mi antiguo jefe en la notaría de Zaragoza.



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