Los brotes o germinados: fuente de vida

Los brotes o granos recién germinados contienen hasta un 700% más de vitaminas, enzimas, aminoácidos y otros nutrientes, que los granos secos. Son especialmente ricos en carotenos, vitamina C, E, K y complejo B (especialmente B1, B2, ácido fólico y B12). El notable aumento de la actividad metabólica de las semillas, cuando comienzan a germinar, es responsable de este fenomenal aumento.

Durante la germinación las proteínas acumuladas en la semilla se descomponen en los aminoácidos que las forman, de la misma manera que sucede cuando son digeridas por el cuerpo. Esto explica la razón por la que los brotes son de más fácil asimilación y producen menor cantidad de gases que los granos secos, pues ya están parcialmente digeridos.

sandwich healthyLos aminoácidos aumentan a medida que continúa la germinación, a expensas de los carbohidratos y grasas mientras la planta sintetiza las proteínas apropiadas a sus nuevas necesidades. Las reservas de proteínas, acumuladas por la semilla precisamente para este momento de su vida, son requeridas y utilizadas. Es por ello que los germinados constituyen una excelente fuente de proteína vegetal. Los germinados crudos poseen un valor biológico superior al de los granos secos.



Existen varios tipos de germinados, pero no siempre resulta fácil hallar variedad en el mercado. Los de judía mungo (mal llamada soja verde) y alfalfa son los más comunes y pueden adquirirse sin problemas. Sin embargo, para obtener los de lenteja, garbanzo, trigo, etc., deben comprarse las semillas y germinarlas en casa.

sojaTrigo: la mejor forma de comer el grano entero. Ricos en vitaminas y sales minerales.
Lenteja: además de proteínas, aportan hierro, zinc, manganeso y vitaminas.
Alfalfa: probablemente los más nutritivos y populares entre todos los germinados.
Garbanzo: muy energéticos, aportan proteínas, fósforo, calcio y hierro.
Judía mungo o frijol chino: los más ricos en proteínas después de la soja y muy fáciles de digerir.

Uno de los métodos más sencillos para germinar en casa es el siguiente: Remoja las semillas durante toda la noche. Escurre y llévalas a un frasco de vidrio de boca ancha. Tapa el frasco con una malla o tul de nylon, fijándola con una liga de goma. Lava y escurre las semillas dos veces al día sin quitar la malla. Recuerda que el exceso de humedad puede dañar los brotes. A los 2-3 días verás los primeros brotes, puedes dejarlos crecer un día más. Debes desechar las semillas que no hayan germinado. Se pueden comer crudos (es lo ideal) o ligeramente cocinados (1-2 minutos para que no pierdan sus propiedades).

Otras de sus cualidades:

  • Son un concentrado de sustancias generadoras de salud. Además son uno los alimentos menos contaminados que se puedan encontrar. Si un grano germina, es que tiene calidad suficiente para hacerlo, porque a cierto nivel de degeneración, las plantas dejan de ser capaces de reproducirse.
  • Actúan como reguladores intestinales, antianémicos, revitalizantes, en casos de descalcificación y estados carenciales.
  • Son depuradores del organismo, potenciadores de la producción de leche materna, reguladores del sistema endocrino y del metabolismo en general, incrementan el tono muscular, disminuyen el meteorismo y tienen probados efectos rejuvenecedores.

¿Sabías que….?

Durante los viajes marítimos colonizadores y en la Segunda Guerra Mundial, los germinados fueron usados como tratamiento preventivo y curativo del escorbuto (entre otras enfermedades), disminuyendo las altas tasas de mortalidad ocasionadas por la desbalanceada alimentación de los marinos/soldados (pobre en frutas y vegetales, que son las principales fuentes de vitaminas y minerales).

La germinación representa pues la técnica más efectiva para aportar a nuestro organismo energía vital concentrada.



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