Los pasos que no te atreves a dar también dejan huella

Los pasos que no te atreves a dar también dejan huella

Muchas veces es bueno detenerse y pensar en aquellas cosas que no nos hemos atrevido a hacer. ¿Qué diría de ti aquello que no haces? ¿Qué sería posible si en lugar de seguir paralizado, acogieras la posibilidad de tomar acciones y empezar hacerlo?

Nuestras acciones hablan de quiénes somos, pero también lo hace nuestra falta de acción. Muchas veces nos quejamos de cosas que no estamos dispuestos a cambiar, y la pregunta es la de siempre: ¿cómo esperas obtener resultados distintos actuando siempre igual?

Hay quienes no actúan porque piensan que el mundo está en su contra, que los demás le desean el mal, o se oponen a sus proyectos, o quieren siempre aplastar sus sueños. No actúan porque se sienten víctimas, presas de situaciones de las que parecen que no pueden salir, y van creando y moviéndose en un círculo vicioso que cada vez les genera más malestar.

Hay quienes tienen otra actitud, y piensan que a pesar de lo que ocurra tienen total responsabilidad para cambiarlo, y la asumen. Estas son personas responsables de sus vidas, capaces de cambiar su realidad y convertir situaciones complicadas en oportunidades.

Al final, siempre te quedas solamente con dos opciones:

  1. Seguir como estás, sin quejarte, aceptando que estás eligiendo seguir así. Así en malestar, así en disgusto, así con una mala relación, en un mal trabajo o mal contigo mismo. Con la ilusión y la falsa esperanza de que cambiará solo con el tiempo.
  2. Cambiar ya, dejando de quejarte, asumiendo la responsabilidad que te corresponde en la situación, tomando conciencia de que si alguien pudo salir de las dificultades, tú también tienes las capacidades para lograrlo. Al hacerlo, sentirás que tomas las riendas de tu vida.

Lo cierto es que tú eres 100 % responsable de tu vida, tú tienes el poder y el control sobre ella y decides cómo vivirla.

Mi recomendación: elige vivir con libertad; elige ser fuerte y brillar; vive con valentía; sé integro y honesto contigo mismo; ámate y respétate profundamente para que puedas ofrecer y recibir lo mismo de los demás, porque eso es lo único que podrás llevarte al final.



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