Cómo influyen los pensamientos en nuestro cuerpo

¿Has reflexionado acerca de cómo funciona nuestra mente? ¿Cómo surgen en nosotros los pensamientos y cómo afectan nuestro cuerpo? Los pensamientos son ideas que vienen a nosotros constantemente de algo que nos interesa o simplemente algo que nos pasó. Muchas veces le damos poder a nuestros pensamientos cuando hablamos de situaciones que ocurrieron o pueden ocurrir y al hacerlo estamos creando un impacto emocional en nosotros mismos. Mente y cuerpo se afectan mutuamente.

Pensar constantemente en una situación que nos causó rabia produce en nuestro cuerpo un efecto bioquímico; aumenta nuestra adrenalina y revivimos las sensaciones una y otra vez. Si por el contrario, tenemos pensamientos de serenidad, sentiremos un efecto relax que nos permitirá incluso respirar en forma adecuada y saludable. Cuando recreamos en nuestra mente situaciones de tristeza, tenemos una baja de energía y sentimos poca motivación para hacer cosas. Si pensamos en algo que nos ocasiona temor o que alguna cosa nos va a salir mal nuestro cuerpo puede paralizarse. Es importante ser consciente de nuestros pensamientos y prestar atención sobre cómo afectan nuestro cuerpo.

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¿Cuál es el pensamiento que tienes al levantarte? En la mañana programas tu cuerpo y estado de ánimo para el resto del día. Ciertamente, nuestra vida diaria está llena de pequeños acontecimientos que muchas veces podemos llegar a convertir en episodios traumáticos, si no tenemos el control de nuestros pensamientos. Una forma de lograrlo es darnos cuenta qué es lo que estamos pensando, si es positivo o no; y si es útil gastar nuestra energía en ese pensamiento. Nuestro mayor indicador será el estado emocional que genere ese pensamiento.

Nuestra mente es poderosa y hace fielmente aquello que le indicamos, es obediente, ágil, rápida y tiene una excelente memoria. Es tan así, que puede llegar a producir efectos en el organismo con sólo imaginar o pensar en algo que podamos hacer. Imagina por un momento que vas a la cocina, abres la nevera y sacas un limón, cortas el limón, lo llevas a tu boca y dejas caer unas gotitas en tu lengua ¿qué pasó? ¿Inmediatamente sentiste que salivaste? Te diste cuenta que al hacer este pequeño ejercicio tu organismo experimentó sensaciones y lo más interesante es ¿dónde está el limón? ¡Tú lo imaginaste! Esto es una prueba de lo que podemos experimentar a diario en nuestro organismo cuando constantemente creamos y recreamos situaciones en nuestra mente.

Está comprobado científicamente que la alegría y la felicidad, así como la risa ocasionan impulsos eléctricos en el cerebro que liberan hormonas que fortalecen nuestro sistema inmunológico. Del mismo modo la ira, el resentimiento y el odio provocan la liberación de hormonas que agotan el sistema inmunológico natural. Es momento de que empieces a tomar conciencia de cuáles son tus pensamientos y la manera como influyen en tu cuerpo. Te invito a reflexionar en lo siguiente ¿quién dirige tus pensamientos? ¿Tú o tus circunstancias?

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Un pensamiento genera una emoción y de inmediato va a producir en ti un comportamiento. Tú eliges tus pensamientos, reflexiona si te están ayudando a sentirte bien. Recuerda qué pensamientos de rabia, rencor y miedo van a afectar tu organismo desgastándolo y produciendo enfermedades. Pensar lo mejor en cada situación te va a ahorrar mucho desgaste emocional. Si logras manejar tus pensamientos negativos, tus comportamientos cambiarán.

Tenemos una mente extraordinaria con una habilidad increíble para aprender. Piensa cuántas cosas has logrado gracias a los pensamientos positivos que has tenido. Tú decides si cada día estarás lleno de buenos pensamientos y buenas sensaciones, tu cuerpo te lo agradecerá, le darás bienestar y te sentirás más saludable. Más allá de las circunstancias ten presente que el poder siempre está en ti.

 



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