Me presento: “soy mujer, madre y emprendedora”

Me presento: soy mujer, madre y emprendedora

En la sociedad actual, las mujeres seguimos marcando una serie de retos, e intentamos dejar atrás los mitos y la etiqueta de la discriminación de género, para aportar cambios en la dinámica social y empresarial.

Las cifras no mienten, estudios de las Naciones Unidas del año 2016 afirman que el 20 % de las mujeres en todo el mundo ocupan cargos directivos o de responsabilidad, y si nos vamos a la mujeres emprendedoras, el informe del mismo año de la Tasa de Actividad Emprendedora (TEA) demuestra que las mujeres emprendedoras se ha incrementado un 7 % en 61 economías de todo el mundo en tan solo dos años. Actualmente, la TEA femenina global alcanza casi el 11 %.

Esto significa que las mujeres hemos tenido que incluir un nuevo rol en este entorno cambiante y vertiginoso, para protagonizar el avance y desarrollo de muchos sectores. Ahora en muchos lugares escuchamos: me llamo Silvia, “soy mujer, madre y emprendedora”. ¿Cuántas nos sentimos identificadas con esta frase?

La naturaleza biológica y psicológica de la mujer está preparada para ser: pareja, esposa, madre, así como cuidar, realizar y planificar las tareas del hogar. A través de la evolución de la sociedad, las mujeres hemos tenido que adaptarnos y formarnos en la escuela de la vida y ser capaces de solucionar incontables problemas del hogar: la compra, el presupuesto, atender a nuestras parejas y sus problemas de trabajo, formar y cuidar a los hijos, elegir su educación, etc., sin ser tener diplomados para desempeñar nuestro papel. Y añadimos uno más, pues ahora nos apuntamos a ser creadoras de empleo y actividades de negocio con gran capacidad de adaptación y formación.

En este artículo quiero resaltar los valores y competencias multidisciplinarias que las mujeres tenemos, y que en muchas ocasiones, no nos creemos valiosas e impulsadoras de grandes transformaciones en el entorno en el cual nos desenvolvemos. Quiero dejar a un lado la brecha diferenciadora que siempre nos estigmatiza, y tomar conciencia de la importancia y el valor del rol que cada una desempeña como mujer, madre y emprendedora, el cual tiene peso y resonancia en las generaciones actuales y futuras.

Nuestra participación cada día es más notoria; expertos aseguran que se debe a un conocimiento especial, quizás innato o sexto sentido, como lo llamamos muchas veces. Entre ellos, se resalta: demostramos más interés en la formación y en desarrollar habilidades profesionales propias; tenemos una mayor capacidad para la comunicación y consolidación de relacionarnos con clientes, proveedores y empleados; manejo excelente de conflictos, y la permeabilidad y adaptación en diferentes climas o ambientes. A nivel de marketing y comportamientos de compra, las mujeres hemos demostrado que determinamos las decisiones de compra en el rubro de productos y servicios referentes al hogar y familia, como la salud, educación, alquiler y venta de propiedades, además del consumo habitual en alimentos, limpieza, cosméticos o vestimenta de un hogar.

Es importante encontrar los aspectos positivos de ser multifacética. Uno de ellos es que aprendes a aprovechar tu tiempo y sacarle el máximo posible; cuando tienes que combinar vida personal, pareja, familia y negocio o profesión, sí o sí aprendes a gestionar muy bien tu tiempo, necesitas organizarte y priorizar tus tareas y objetivos, te enfocas en realizar las cosas muy bien desde la primera vez porque sabes que el tiempo es oro.

Otro punto es que en tu vida no habrá lugar para el aburrimiento, porque los cambios serán una constante en tu vida, entre ser pareja, salir embarazada, el desarrollo de tus hijos, tus proyectos de emprendimiento; en cada etapa te tienes que ir adaptando y respondiendo, pero sobre todo aprendiendo a dirigir y canalizar estos cambios.

En definitiva ser mujer, madre y emprendedora no es simple ni fácil, es un gran reto y un desafío. Cada día nos sumamos más mujeres a construir nuevos modelos y creencias que desarrollen una sociedad con más valores y sistemas sostenibles para este mundo.

Cultiva las ventajas y aprendizajes que tiene este reto en tu vida, si lo estás viviendo; reconoce todo lo bueno que tienes y tu valor, nada ni nadie puede decirte no puedes, si tú misma tienes claro hacia dónde quieres dirigirte.

“Lo que las mujeres tienen que aprender es que nadie te da poder. Simplemente lo tomas”. Roseanne Barr.



Deja tus comentarios aquí: